Sobre gastronomía en República Dominicana cada día se habla más, sobre todo en blogs y redes sociales. Sobre ficción y periodismo gastronómico no se escribe tanto como se esperaría. Al menos esa sensación es la que crean las, cada vez más frecuentes, vallas publicitarias y promociones comerciales que tienen a la cocina y sus chefs como principal motivo.

Sin embargo, los medios de comunicación sí están sintiendo en el ambiente que “algo se cocina”. De lo contrario no habría sido tan marcado, en los últimos años, el aumento de las secciones de revistas, periódicos, programas de radio y televisión, especializados en todo aquello que gire en torno a los fogones y los sabores.

Su buen olfato les ha dejado entender que tanto en República Dominicana, como en el resto del mundo, los sentidos han sido despertados por la gastronomía, ya no solo como placer, sino como fuente de turismo, de desarrollo económico, como herramienta de construcción de una marca país y como elemento definitorio de identidad cultural.

El momento ha llegado. Ahora se hace necesario ir más allá de lo que las competencias culinarias y los eventos gastronómicos puedan posicionar a la cocina dominicana. Es tiempo de que la gastronomía nacional sea motivo de investigación, de juicio crítico y hasta de inspiración de un “universo literario de gran riqueza”.

Unos premios especializados en periodismo y literatura gastronómica bien pueden ser esa herramienta que inspire, como todo  premio, al florecimiento de una vocación, a la creación de responsabilidad y disciplina al abordar un tema y al desarrollo del oficio de escritor, pero sobre todo, pueden ser una catapulta de los valores culinarios dominicanos a niveles internacionales.

La catapulta ya la tenemos, solo hacen falta las piedras que se dejen impulsar. La Fundación Sabores Dominicanos anuncia en su portal web, desde hace unas semanas, las bases de los primeros premios nacionales especializados en la escritura de temas gastronómicos. Los premios se presentan en dos modalidades, la  periodística y la de ficción literaria y dentro de esta última presenta las categorías de cuento, novela y también ensayo.

Estos premios, en palabras de los directivos de la Fundación, “buscan incentivar y fomentar la investigación, el análisis, la creatividad y la exposición nacional e internacional de la gastronomía dominicana”. “Un paso grandemente positivo en beneficio de nuestro país”, según afirmara el historiador dominicano Hugo Tolentino Dipp sobre dichos premios.

Esta primera convocatoria abre además con el aliciente de contar con unos talleres especializados en ‘crítica gastronómica’ y ‘gastroficción’, que buscan enseñar a “transmitir con la palabra los platos de una nación y sugestionar la emoción en el lector”, según las palabras de la escritora y periodista española Yanet Acosta, quien impartirá ambos talleres en el mes de junio.

Los premios periodísticos y literarios, más allá de las polémicas que suelen levantar entre los miembros de sus círculos, siguen siendo una llave que no solo abre puertas, sino que crea espacios para el descubrimiento de nuevos talentos, y en el caso particular de estos premios especializados, el auge de innovadores temas de escritura.