Es una mala noticia para cualquiera que se parezca a Don Draper o George Clooney: una nueva investigación descubre que ser guapo puede obstaculizar la progresión profesional de un hombre.

Si bien ocurre todo lo contrario para las mujeres, los chicos apuestos son a menudo objeto de discriminación por otros hombres que se sienten amenazados por su buena apariencia.

Los hombres atractivos son los preferidos para las funciones que requieren de cooperación, pero son menos propensos a ser promovidos en empleos competitivos, como los departamentos de ventas, según una nueva investigación de la Escuela de Administración de UCL y la Universidad de Maryland.

“Si los que toman las decisiones esperan competir, prefieren discriminar en contra de ellos”, dice la líder del estudio, la doctora Sun Young Lee, profesora asistente de comportamiento organizacional en el UCL.

El mismo efecto no se encontró para mujeres bonitas, ya que el atractivo femenino no se asocia con la competencia. Lee cree que es porque los estereotipos físicos interactúan con los estereotipos de género.

A través de cuatro experimentos con 870 voluntarios, los investigadores presentaron a los participantes con diferentes escenarios, en los que tenían que elegir un candidato para un trabajo específico. Los CV de los candidatos presentaban conjuntos de habilidades y cualificaciones para el trabajo casi idénticos: la única diferencia era las fotografías.

“Los gerentes se ven afectados por los estereotipos y toman decisiones de contratación que sirven a sus propios intereses, por lo que a las organizaciones podrían no llegar a los candidatos más competentes”, dice Lee. “Con más compañías involucrando a los empleados en los procesos de contratación, este importante punto requiere de atención. Tener conciencia de que la contratación se verá afectada por las potenciales relaciones de trabajo y las tendencias a estereotipar, podría ayudar a las organizaciones a mejorar sus procesos de selección”.

La experta sugiere que la participación de representantes externos mejoraría los resultados de selección, ya que los forasteros suelen hacer aportaciones más justas. “Además, si las organizaciones hacen que los administradores sean más responsables de sus decisiones, estarán menos motivados a perseguir sus propios intereses a costa de la empresa”, concluye.