Jamie Oliver no se molesta si le deja un mal sabor en la boca a los políticos y las grandes empresas que no están haciendo su parte para promover la alimentación saludable. El famoso chef británico es, como él lo pone sin rodeos, un “agitador”.

Es por eso que este 20 de mayo Oliver está movilizando a la opinión pública en un impulso global para el acceso a alimentos saludables y las habilidades para cocinarlos. Él lo llama “El Día de la Revolución Alimentaria”.

El chef de 40 años, padre de cuatro hijos, en espera de su quinto hijo en agosto con su esposa Jools, quiere que el mundo se ponga a cocinar, conversar, y ponerse de campaña para que haya un cambio en la industria alimentaria. Oliver se sienta con Metro en Fifteen, su restaurante sin fines de lucro en Londres, para discutir por qué le está subiendo la temperatura a los responsables de dejar que nuestros hijos cojan su camino hacia una muerte temprana.

Ahora te encuentras en una posición en la que eres capaz de ayudar a los gobiernos a introducir reformas alimentarias saludables. Cuando recién comenzaste con tu revolución alimentaria, ¿estaban escépticos los líderes mundiales de trabajar contigo?

Sin duda, fue extremadamente duro. No pudimos conseguir que nos miraran hasta que se puso en marcha el programa School Dinners. Fue entonces cuando el mundo cambió. Entonces armé Fifteen y eso era sobre jóvenes y el aprendizaje,  y poco a poco se fue montando. Yo nunca he cambiado de tono. Todos los valores de esto (La revolución alimentaria) se originó con “The Naked Chef” [serie de televisión], que era de un chico joven, rudo yéndose a casa a cocinar algo de comida.

¿Te avergüenzas cuando ves clips de tus primeros programas de televisión?

Por supuesto, sí. Encontré una foto de mi primer rodaje hace poco y yo estaba como, “Wow, era un bebé”. Yo tenía 23 años y era bueno para muy poco, pero me quedé con lo que se me daba bien.

¿Eras una especie de revolucionario en la escuela?

Hmm... Me fue muy mal en la escuela, pero yo estaba muy feliz. Y creo que la felicidad es la primera etapa de acertar en la escuela. De acuerdo, no logré la otra parte, pero no me arrepiento de nada de eso, y lo pasé bien. Pero a los 24 ya había vendido un millón y medio de libros y pasé de ser “pelado” a ser lo que se considera un hombre rico; aprendí mucho. Lo gaste todo en este lugar y estaba en la quiebra, técnicamente.

¿Estabas preocupado de que los problemas de dinero pudieran acortar tu carrera?

No, yo era tonto y estúpido. Yo quería hacerlo y podía hacerlo y lo hice. Entre la ingenuidad, había una hermosa idea y he tratado de aprender de eso y acercarme a lo que hacemos ahora de la misma manera.

¿Qué te impulsa a seguir presionando por el cambio?

Fueron ustedes y el público; no había ni una pizca de eso [espíritu revolucionario] en mí. Me gusta la conversación y es terrible para mí. Cuando se tiene una conversación con las madres solteras de diferentes países que son tratadas mal, te acelera, y la Revolución Alimentaria consiste en capacitar a personas que a menudo se sienten impotentes. Cuando se tienen dos millones de personas diciendo que hagas algo, eso significa que puedes tener una conversación con los CEO, multinacionales, presidentes y primeros ministros y empezar a ser un agitador.

¿Te consideras un agitador por el cambio?

Sí, un agitador, un dolor en el trasero, un “agitador de mierda”. Cuando desmenuzas la industria de la alimentación y la forma en que interactúa con el mundo es fascinante. Es más grande que las drogas y todas las industrias en el planeta.

Sabemos más sobre la alimentación saludable que nunca, entronces, ¿por qué tenemos una crisis con la obesidad?

Hace cuarenta años, por defecto, más comida era orgánica, más personas cocinaban, más gente compraba local; los agricultores eran más pequeños y más locales y el modelo era diferente. Era más difícil equivocarse. Hay más personas que paga impuestos y más dinero en el bote que nunca, pero el ambiente en cada maldita esquina es sobre aumentar la venta al decir compra uno y te damos una mierda gratis.

Hablando de las ofertas “compra uno y te llevas dos”, ¿crees que los alimentos azucarados y grasos deberían mantenerse fuera de la línea de los ojos de los niños y venir con advertencias sanitarias?
El supermercado es un lugar democrático donde se te ofrece una opción y yo creo en esa elección. Pero cuando se pone en los estantes y tienes a niños gritando y el producto está a la altura de sus ojos, creo que eso no está bien. Sainsbury acaba de anunciar que no iban a hacer paquetes múltiples de comida basura. Eso es como un nuevo mundo para los supermercados y cada sector tiene su quiebre, y el espacio de compra de la marca es mucho eso. Los supermercados tienen una gran responsabilidad para nosotros.

Es, probablemente, la segunda mayor cantidad de dinero que gastas después de tu hipoteca. Así que nos deben bastante y ninguno de ellos están haciendo ni de lejos lo suficiente.

Has dicho que el azúcar está causando que los niños tengan dientes medievalescos. ¿Deberíamos estar utilizando tácticas de miedo mostrándole a los niños las imágenes impactantes de lo que el azúcar está haciendo a sus cuerpos?

No creo que se trate de una táctica de miedo cuando 28,000 niños [en el Reino Unido] están siendo sometidos a anestesia general para tener múltiples extracciones de piezas dentales a un alto costo. Las personas que hacen eso están entrenados para reconstruir caras después de cánceres y terribles accidentes automovilísticos, no para sacar un par de dientes porque los niños están comiendo demasiada basura y la única razón por la extracción del diente es el azúcar.

Has perdido peso en relativamente poco tiempo. ¿Sentiste presión para bajar de peso, peusto que eres el mascarón de proa de una alimentación saludable?

Mis malos hábitos nunca fueron alimentos basura. Creo que trabajar alrededor de la comida y no dormir lo suficiente o hacer ejercicio fueron probablemente mis problemas. Mucha gente de mi edad que tiene tres o cuatro niños necesita equilibrio.

Definitivamente, no estoy sacando los violines, pero en general voy en último lugar. Las necesidades de mi trabajo, el personal, los niños y mi mujer van primero. Los cuarenta fue el momento en que tenía que hacer las cosas mejor.

Tienes otro hijo en camino. ¿Sabes si es niño o niña?

El número cinco está en camino, y llega en agosto,  no queda mucho. No, no sé lo que es. A Jools le gusta mantenerlo en secreto. Estoy muy emocionado.

¿Le quitas la Coca Cola a tus hijos?

No tenemos Coca Cola en la casa porque no hay absolutamente ningún lugar para ella. Creo que es una bebida deliciosa y es para ser disfrutada como un regalo. Crecí en un bar, pero yo no crecí tomando Coca Cola. Simplemente no la tenemos en la casa y no es porque estamos haciendo campañas anti-azúcar, sino que nunca la hemos tenido.

Recientemente fuiste acusado de “mansplaining” (cuando nos intentan dar lecciones sobre algo que conocemos mejor) a la lactancia materna. ¿Eso te ha hecho no querer involucrarte en esa campaña?

A la prensa le gusta revolver esa porquería. La lactancia materna es una de las conversaciones más complejas y divisionistas. Pero la realidad es que Gran Bretaña tiene los peores índices de lactancia materna en el mundo y la lactancia materna puede reducir el riesgo de cáncer de mama. Pero apoyo a todo tipo de alimentación y a todas las mujeres; yo contrato en gran medida a mujeres. Me gustaría centrar mi atención en asegurar que las mujeres reciban apoyo desde el embarazo hasta después del embarazo, y asegurar que culturalmente esté bien amamantar en lugares como restaurantes.

Al parecer hay escasez de chefs, sin embargo, hay una mayor concentración en los alimentos que nunca. ¿Por qué la industria no atrae lo suficiente a los jóvenes?

Creo que hay más restaurantes que nunca porque la demanda es mayor. Y si trabajas en un lugar que tiene valores y que está conectado con los agricultores y productores, es una industria increíble. Hay una increíble trayectoria de éxito y eso no significa que tengas que tener una estrella Michelin; podrías llevar la tienda de comestibles más increíble, panadería, pastelería o cantina en un negocio o en una escuela. Creo que probablemente hemos hecho mal el trabajo de relaciones públicas. La industria es tan famosa por ser competitiva que a veces  necesita  reunirse y hablar con estos jóvenes de una manera más eficaz y convincente y mostrar cómo es diversa y cómo se puede cambiar comunidades y la autonomía de las comunidades.

¿Te molesta no haber logrado una estrella Michelin?

No, en realidad no. Creo que Fifteen merece una y yo quiero que tenga una, pero no para mí; supera una estrella, en mi opinión. Pero realmente mi estilo no es conducente a lo que históricamente se considera (digno de una estrella Michelin).

A míme gusta la comida simple, rústica y casera, que nunca ha sido mejor. Probablemente arruiné mis posibilidades porque soy conocido por decir que no me interesa, lo que básicamente significa “váyanse a la mierda”. Así que probablemente no consigueré ninguna.