Como promedio, las personas  dedican más de 15 horas al día a cumplir con sus responsabilidades laborales y personales. En ese sentido, quizá usted es de las personas que piensan que en su agenda no hay tiempo para mover su cuerpo. La buena noticia es que tan solo requiere 30 minutos del día para disfrutar de los beneficios de la actividad física, incluso en su lugar de trabajo.

Un estudio realizado por la Universidad de San Leo en Estados Unidos, en conjunto con otros centros educativos, reveló que las personas que hacen actividad física manejan mejor la interacción de su trabajo y vida personal y disminuyen el riesgo de sufrir estrés laboral.

Por eso, después de una larga jornada de trabajo es necesario hacer una pausa para despejar la mente. Sin embargo, no se puede dejar de lado un punto fundamental que figurará como el complemento perfecto para mantenerse saludable y de buen humor y es precisamente la actividad física.

Realizar ejercicio es la mejor forma para desintoxicar una mente saturada de estrés, el cual impide pensar y empobrece la memoria.

Según el deportólogo José Reinhart existen tres hormonas que se liberan cuando una persona realiza actividad física: adrenalina, serotonina y endorfinas. Por eso el tiempo que usted dedique a ejercitarse se convertirá en la mejor y la más barata medicina para vivir mejor cada día.

Cuando se habla de esta práctica no tiene que verse encerrado en cuatro paredes con máquinas a su alrededor, ya que la puede realizar  dondequiera que vaya.

La Universidad de Harvard demostró que caminar una hora diariamente mejora el rendimiento laboral, la autoestima, la salud mental y además de ello reduce 50% la influencia genética de la obesidad.
Y eso no es todo, ya que usted también podría aprovechar este tiempo para disfrutar en familia o para hacer actividades al aire libre como montar en bicicleta, nadar  o  realizar caminatas.

Prácticas fuera del trabajo

Quizás antes no había pensado en la posibilidad de ejercitarse mientras pasea, pues lo más común es pensar que es un tiempo para tomar un descanso y un respiro; pero no se preocupe: le mostraremos cómo hacerlo.

Consiste en algo tan sencillo y práctico como programar sus actividades con más pausas activas. Un ejemplo de ello es que cuando vaya a parquear su vehículo, elija los espacios del parqueo más distantes de los locales. Incluso, agregeue actividades deportivas o que requieran de ejercicio, como caminatas, ejercicios en el agua, etc.

“Para que este reto sea viable, usted debe comenzar a hacer esos cambios de forma paulatina; es decir, nada va a lograr con exagerar en las actividades cotidianas, si en los días siguientes no las va a realizar más. Por eso, mida sus fuerzas y determine qué cosas quiere y puede hacer”, explica Reinhart.

Apueste por las pausas activas si está en el trabajo

Si usted todo el tiempo está sentado porque considera que su trabajo no le permite levantarse y moverse está mal, aún tiene opciones. Las pausas activas pueden ser la solución para que usted note la diferencia. Levantarse  cada hora y cambiar de actividad por unos minutos, subir escaleras, o salir a tomar aire, lo pueden ayudar.  

Cuide su salud

Muchos toman el salir de las rutinas diarias de labores como una excusa para descuidar la alimentación, lo que podría generarle grandes problemas a largo plazo.

Por eso, es importante consumir alimentos y bebidas con moderación, evitar los excesos y acompañar siempre estos esfuerzos con la actividad física. Intente cumplir con un programa de 30 minutos de actividad física cinco días a la semana, aún de vacaciones. Esta práctica le ayudará a controlar cambios en el peso y prevenir enfermedades como la diabetes, la obesidad y la hipertensión, males que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) son cada vez más frecuentes en personas alrededor del mundo.

Ahora que se comprometió con usted mismo a cambiar su agenda diaria, no olvide que el hidratarse de forma correcta y constante cumple un papel fundamental para que este proceso sea exitoso. Conviértase en un compañero ideal, e invite a las personas cercanas a usted a acompañarlo con su propósito de aumentar la actividad física y muy pronto sentirá los beneficios.

“Para que este reto sea viable, usted debe comenzar a hacer esos cambios de forma paulatina. Nada va a lograr con exagerar en las actividades cotidianas”. José Reinhart, deportólogo.

Porcentaje

50 % Se reduce la influencia genética de la obesidad si usted camina diariamente –asegura un estudio de la Universidad de Harvard.

Beneficios

•    Beneficios fisiológicos: mejora la salud, se presenta aumento de la circulación al nivel de las estructuras musculares, al oxigenar los músculos y tendones,  disminuyendo la acumulación de ácido láctico; mejora la movilidad articular y la flexibilidad muscular; mejora la postura; disminuye el esfuerzo en la ejecución de las tareas diarias, y el estado de alerta mejora notablemente.

• Beneficios psicológicos: mejora la capacidad de concentración en el trabajo, se presenta un refuerzo de la autoestima, previene lesiones mentales (estrés o nervios) e inspira la creatividad.

• Beneficios organizacionales: genera conciencia de la salud física y mental entre colaboradores y jefes; mejora la adaptación al puesto laboral y mejora el rendimiento laboral.