¿Cómo nació La Gente de la Isla?

La idea surge del deseo de llevar un producto emblemático de República Dominicana al nivel de producto de especialidad, capaz de representarnos en los foros internacionales más distinguidos.

Somos apasionados de la gastronomía y nuestra meta es trabajar para que nuestra labor se refleje en el producto y en la mejora de las condiciones de producción en el campo.

¿De dónde vino el nombre?

Nace de la idea de que la gente de la isla es muy diversa. Los capitaleños, con una vida agitada, y los campesinos que deben esperar el fruto de sus siembras; la gente que se broncea en la playa, y los que no salen de una oficina.

Hemos querido elaborar productos que entren en el día a día de la pluralidad de estilos de vida de los isleños.

Su café ha ganado reconocimiento en todo el país. ¿Qué lo hace tan especial?

Ofrecemos tres tipos de café gourmet, con orígenes y perfiles de sabor distintos. Lo más especial que tiene es que está recién tostado y seleccionado con cuidado. Es un café de especialidad. Utilizamos café catado y escogido por sus características de sabor y aroma.

Además, trabajamos directamente con los caficultores. Somos tostadores y catadores, pero más que nada, somos apasionados de obtener los mejores granos dominicanos y tostarlos de la manera adecuada para resaltar sus cualidades.

¿Qué tal su experiencia como emprendedores en el competitivo mercado gastronómico de Santo Domingo?

Ha sido muy interesante porque nos ha permitido conocer más de cerca un mercado con una gran expectativa de crecimiento. La oferta gastronómica se especializa y diversifica cada día más.

Estamos muy ilusionados con la idea de ser parte de algunos de los cambios que hemos visto perfilarse últimamente.

¿Cuál ha sido el mayor reto y lo más satisfactorio?

Al iniciar nuestra aventura, creimos que los retos propios a los planes de negocios o del mercadeo serían los más difíciles de vencer, pero los más complicados han sido los relativos a la instalación física y al reclutamiento de personal comprometido.

Ha habido muchas cosas satisfactorias, en especial trabajar directamente con los caficultores y ver personas dejar de tomar café con azúcar para poder degustar los sabores del nuestro.