La infancia es la etapa que marca la vida de todo ser humano. En esos hermosos años, se potencian las capacidades y se desarrollan las competencias innatas de nuestra personalidad. Sin duda, este es el tiempo adecuado para explorar, jugar, acercarse al conocimiento a través de los libros.

También es la etapa para descubrir el valor que tiene aprender y compartir las enseñanzas de sus padres y educadores. En estas enseñanzas no puede faltar la solidaridad y la gratitud.

Es ese ambiente de alegría y solidaridad lo que se vive en el atrio central de Ágora Mall, donde el día 5 del mes pasado fue instalado el Árbol de la Esperanza, que esta vez está siendo cubierto por cientos de mariposas de colores que representan la posibilidad de transformar vidas.

Cuatro años después, esta iniciativa que promueve la solidaridad y el compromiso social mantiene su esencia: invita al pueblo dominicano a colaborar con organizaciones no gubernamentales que trabajan en las áreas de la salud, educación y la protección del medio ambiente.

Cada día, este espacio se transforma en un lugar mágico donde vive la alegría que da ayudar a nuestros semejantes. Aquí prevalece el sentido humanitario, el compromiso colectivo de quienes han asumido la misión de ayudar a decenas de familias dominicanas de escasos recursos como un proyecto de vida.

Duendes solidarios

Cuando los ejecutivos de Ágora Mall decidieron poner en marcha este proyecto, nunca pensaron que quienes se convertirían en sus principales promotores serían los iniños y adolescentes que visitan el centro comercial.

“Los infantes son sensibles, no pasan desapercibidos de las imágenes de infantes iguales a ellos, pero que tal vez padecen de alguna enfermedad o no tienen la oportunidad de acceder a condiciones materiales que le garanticen una infancia segura, con educación, alimentación, vivienda y salud, tal y como lo establecen la Carta de los Derechos Humanos y la misma Constitución del país”, afirmó Silvia Rosales, directora comercial del centro comercial.

“Uno de los objetivos primordiales que tiene este proyecto es fomentar el voluntariado entre las personas que visitan el mall. No se trata simplemente de comprar una mariposa y donar una cantidad de dinero, la meta es que aportemos a la solución de los problemas que aqueja a nuestra propia gente. Creamos conciencia, transformamos vidas, regalamos salud a los beneficiarios del trabajo realizado por las fundaciones que participan en el proyecto”, agregó Rosales.

La ejecutiva precisó que cada año los pequeños se convierten en duendes que invaden el atrio con su alegría, y con sus acciones materializan el sentido humanitario e incluso desde muy temprana edad se sienten motivado para enrolarse en las fundaciones e iniciar el trabajo voluntario.

La participación de los niños como promotores del Árbol de la Esperanza permite que esta iniciativa transforme la tristeza en la alegría de poder ayudar. Le dan un sentido diferente a la pobreza trabajando por la dignidad de sus semejantes.

Los representantes de las fundaciones que han participado en el proyecto destacan la grata sorpresa que son los niños y niñas, quienes motivan a sus padres a que colaboren y se unan al proyecto. El Árbol de la Esperanza espera por todos nosotros hasta el jueves 18 de este mes.

Fundaciones beneficiarias

Con los fondos obtenidos durante la ejecución del proyecto, cada fundación completará a corto plazo proyectos que salvan vida y transforman en esperanza los días de los beneficiados, ofreciéndoles vivir un mañana más digno  y poder tener un futuro con mayor seguridad.

En esta cuarta versión del Árbol de la Esperanza serán  beneficiados el Instituto  de Ayuda al Sordo Santa Rosa, Save The Children Dominicana, Fundación Nido para Ángeles y la Fundación Salesiana Don Bosco.

Árbol de la Esperanza

Es una iniciativa que invita al pueblo dominicano a colaborar con organizaciones no gubernamentales que trabajan en las áreas de la salud, educación y la protección del medio ambiente.