El mes de septiembre está dedicado al nivel mundial a la prevención de la leucemia, cáncer que se origina en las células productoras de sangre de la médula ósea. Cuando una de estas células cambia y se convierte en una célula maligna, ya no madura normalmente.  

Existen diferentes tipos de leucemia y se clasifican de acuerdo con la rapidez con que se desarrolla la enfermedad  y el tipo de células que son alteradas. Existen dos grupos: agudas y crónicas.

Leucemias agudas

La enfermedad es de curso corto y agresivo. Un gran número de células leucémicas se acumulan rápidamente en la sangre y la médula ósea, dando lugar a síntomas tales como cansancio, moretones con facilidad y la susceptibilidad a infecciones. La leucemia aguda requiere un tratamiento rápido y agresivo.

Son más frecuentes en edades tempranas. Un ejemplo de este tipo de enfermedad es la leucemia mieloide aguda que se presenta en el adulto joven.

Leucemias  crónicas

Las leucemias crónicas son de desarrollo lento y afectan generalmente al adulto mayor con un pico de incidencia en los 60 años de edad aproximadamente. Pueden no causar síntomas específicos al inicio de la enfermedad. Tienen como denominador común que si bien no son de curso  tan agresivo como las agudas, no  se curan y por ello la importancia del tratamiento.

De acuerdo con datos estadísticos de la Sociedad Americana de Cáncer, la leucemia linfocítica crónica (LLC), representa aproximadamente el 25 %  de los nuevos casos de leucemia, con lo cual constituye la forma de leucemia más frecuentemente diagnosticada en adultos.

Equivale al 10 % de todos los cánceres hematológicos. Con el tiempo, las células se pueden propagar a otras partes del cuerpo, incluyendo los ganglios linfáticos, el hígado y el bazo.

Tratamiento libre de quimioterapia

Debido al incremento de pacientes con cáncer, la medicina ha centrado sus esfuerzos en innovar en el tratamiento de los cánceres en la sangre que permite a los pacientes tener alternativas para aumentar su expectativa de vida y con una mejor calidad de vida.

Este es el caso de los pacientes con LLC, para quienes existe una nueva alternativa de tratamiento que reemplaza la quimioterapia, lo que hasta ahora había sido el estándar de tratamiento para esta enfermedad. El paciente con esta enfermedad podrá tratarse a través de un medicamento oral (pastilla/tableta) que de acuerdo con los estudios clínicos realizados, detiene en un 89.4 % el avance de cánceres en la sangre, como son la leucemia linfocítica crónica y linfoma de células del manto.

Francisco González, gerente médico de Oncología de Janssen para Centroamérica y el Caribe, señala que “existe un porcentaje de pacientes que nunca responden a los tratamientos inicialmente indicados para cualquiera de estas dos patologías y es a quienes se les conoce como “pacientes refractarios”, y por otro lado, existen aquellos que sí lograron una respuesta o remisión  inicial de la enfermedad gracias  al tratamiento ofrecido pero posteriormente e inevitablemente la pierden, lo cual se conoce como que presentan recaídas.

Cuando esto pasa, las opciones de tratamiento se agotan y es cuando las nuevas terapias como ibrutinib representan una nueva oportunidad de vida para los pacientes”.