Una bonita sonrisa no depende solo de un buen blanqueamiento dental o unos “brackets” a tiempo, la moda de separar los incisivos, tatuar los dientes o los piercings en los labios dañan la salud de los dientes.

Incrustar piedras preciosas o limar los caninos son algunas de las nuevas modas con las que los pacientes asombran a los odontólogos en sus consultas.

Según la odontóloga Marta Córdoba del Pozo, la moda de llevar piedras preciosas o materiales incrustados, tan habituales entre personajes populares como Kate Perry, Rihanna, Miley Cyrus o el nadador Ryan Lochte, que decoró toda su dentadura de diamantes tras ganar su medalla de oro, alteran la morfología de los dientes.

“Se trata de estructuras invasivas y agresivas tanto para los dientes como para las encías”, asegura la doctora Córdoba, quien indica que desde el punto de vista higiénico, dificultan un correcto cepillado y aumentan el riesgo de padecer caries, ya que hacen que quede retenida la placa dental.

Los metales, añade la especialista, pueden causar alergias o irritación. Si al quitarlos no se limpian bien, se acumulan microbios en los poros del metal y al volver a colocarlos sobre la superficie del diente liberan ácido y lo descalcifican.

Piercings en los labios o en la lengua

Los populares piercings tampoco son el complemento ideal para la lengua y los labios, pues comprometen la salud bucodental.

Según su diagnóstico, pueden provocar desde roturas y hasta la pérdida total de piezas dentales.

“Estas piezas metálicas, sean del material que sean, van golpeando a la dentadura al reír, comer o hablar, y también pueden provocar problemas de recesión en las encías”.

Moda vampírica

Japón ostenta la lista de mayor número de personas que quiere tener los colmillos hacia fuera. “Tener los dientes superpuestos y los colmillos hacia fuera es un símbolo de belleza y no faltan incluso revistas dedicadas a mostrar modelos con este tipo de dentadura”, explica la odontóloga.

El gobierno japonés se ha visto obligado a lanzar campañas para que las jóvenes japonesas desistan de esta práctica “vampírica”.

El yaeba (dientes dobles) se puede lograr de forma temporal colocando unas carillas dentales en los caninos para hacer que resalten. Otras veces, los dientes se liman hasta dar con la forma deseada.

Sin embargo, el resultado permanente implica una ortodoncia agresiva para provocar que los molares empujen a los caninos hacia delante y éstos destaquen. Este proceso conlleva “una manipulación peligrosa para la salud de los dientes. Deformarlos supone forzarlos y que la mordida no sea la adecuada”, explica Córdoba del Pozo.

También puede provocar fracturas, desgaste, enfermedad periodontal, bruxismo y dolor articular y muscular, dado que se estaría forzando a la mandíbula a adoptar posturas antinaturales.

Diastema, juntar no separar

La diastema, el espacio interdental que separa los incisivos resulta una de las opciones “trenddy” del panorama actual, pues algunas de las modelos más cotizadas como Georgia May Jagger o actrices como Lara Stone lo lucen de una manera natural.

Sin embargo, la separación entre los dientes es un problema que no se debe provocar. El aire escapa continuamente entre los dientes resecando los labios y si la diastema supera los 2 mm. puede impedir comer y beber con normalidad.

Lo más grave es el problema higiénico. Un espacio entre los dientes provoca la acumulación de bacterias y contención de placa bacteriana, por lo que el riesgo de caries es más frecuente.

“Cualquier cambio provocado en la estructura dental afecta a la mordida, e incluso a la columna vertebral o cervicales”, concluye la doctora Córdoba del Pozo.