Un medicamento biológico es una proteína derivada de un organismo vivo, usualmente células, a través de  procesos de biotecnología. Está destinado para ser utilizado en la prevención o el tratamiento de enfermedades crónicas en seres humanos. Representa oportunidades de vida a pacientes que padecen de enfermedades coránicas y son de escasos recursos.

Estos significan un avance de gran trascendencia para la calidad de vida de muchas personas con enfermedades tales como algunos tipos de cáncer, enfermedades de la sangre (anemia), trastornos neurológicos (esclerosis múltiple) y enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, psoriasis, espondilitis anquilosante, colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn.

“Los tratamientos con biofármacos permiten controlar las enfermedades crónicas, induciendo primero la remisión de la enfermedad y posteriormente, manteniendo la enfermedad controlada a través del tiempo”, explicó el doctor José Antonio  Herrera, gerente de inmunología de Janssen, en un comunicado.
En la actualidad millones de personas alrededor del mundo han recibido tratamiento exitoso con el uso de los biofármacos, añadió.

¿Cómo es la composición química de un biofármaco?

Estos se crean a partir de organismos vivos para producir proteínas y tratar enfermedades, mediante la modificación genética de construcciones o líneas celulares. La tecnología ADN se suele utilizar para insertar los genes deseables o eliminar los no deseados en una célula viva o a través de la producción de una proteína para el tratamiento de una enfermedad.

Herrera explicó que “el proceso de desarrollo de un medicamento biológico original puede tomar hasta 15 años y debe estar respaldado por una extensa base de datos clínicos, para demostrar su eficacia y seguridad. Igualmente son sometidos a estrictos procesos de monitoreo y control, durante y después de su comercialización,  para el beneficio y seguridad de los pacientes que los utilizan”.

Este avance de la biotecnología ha llevado al desarrollo de muchas de las medicinas más importantes de la actualidad. Entre éstas, se pueden mencionar los anticuerpos monoclonales para diferentes tipos de  cáncer.

Los biofármacos suelen tener un tamaño de 200 a 1.000 veces mayor que el de un medicamento de molécula pequeña y son mucho más complejos estructuralmente. Debido a su tamaño como a su delicadeza, éste tipo de fármaco suele ser inyectado en el cuerpo del paciente.

Medicamentos biosimilares: ¿En qué se diferencian de los biológicos originales?

Luego del surgimiento de los productos biológicos, han nacido también los que se denominan como medicamentos biosimilares. Como su nombre lo dice, son similares al producto biológico original, no iguales.

Un medicamento biosimilar, requiere de la demostración de calidad, eficacia, y seguridad clínica, en comparación con el producto de referencia.

La principal diferencia entre un producto biológico original y un biosimilar radica en la alta complejidad de la estructura molecular del medicamento biológico.

Los medicamentos biológicos se producen en células vivas modificadas genéticamente, se mantienen en un entorno muy controlado. La proteína producida por las células se verá influida por las características individuales de la célula así como del entorno y nutrientes proporcionados durante el proceso de elaboración o manufactura.

Eficacia de los fármacos ante enfermedades autoinmunes

Para el caso de algunas enfermedades autoinmunes, tales como la artritis reumatoide, la psoriasis o la enfermedad inflamatoria intestinal, la eficacia de los tratamientos convencionales es limitada y la enfermedad no logra controlarse por un periodo prolongado.

Los medicamentos biológicos han demostrado científicamente su eficacia con buenos perfiles de seguridad, incrementado la calidad de vida de muchos pacientes con enfermedades que actualmente no tienen cura.