Los pacientes con enfermedades  crónicas y debilitantes  requieren tratamientos que les ofrezcan nuevos beneficios terapéuticos para afrontar los retos clínicos que les permitan aumentar su tiempo y calidad de vida.

Las compañías farmacéuticas orientadas a la investigación y desarrollo dedican abundantes recursos para comprender cada vez mejor éstas enfermedades, lo cual ha permitido desarrollar tratamientos innovadores que ofrecen beneficios clínicos que superan los ofrecidos por los tratamientos convencionales.

Para asegurar la propiedad intelectual de los esfuerzos de investigación y desarrollo realizados por estas empresas farmacéuticas se obtienen patentes de invención y se protegen los datos obtenidos en las pruebas realizadas. Esta protección tiene un período de vigencia de acuerdo con la legislación de cada país que en promedio es de 10 años.

Medicamento original

Un medicamento original es un producto farmacéutico que contiene una nueva molécula, un principio activo innovador desarrollado para tratar alguna  enfermedad.

El desarrollo de este medicamento comienza con la síntesis química del producto e incluye una estricta fase de  investigación, preclínica y clínica,  altamente complejas. El tiempo que toma un nuevo medicamento en estar disponible para los pacientes es como mínimo 10 años,  desde que se inicia la fase de investigación.  Este proceso de investigación es costoso y riesgoso.

Medicamento genérico

Un medicamento genérico es una copia del medicamento original que se puede comercializar una vez caducada la patente del fármaco original. El producto debe demostrar ser bioequivalente con el original a través de estudios de biodisponibilidad. Sus datos preclínicos y clínicos son tomados del producto innovador de referencia. Otros atributos del medicamento genérico son la calidad de producción y los resultados no sólo de eficacia sino también de seguridad.

El uso de medicamentos genéricos se ha extendido mundialmente y constituye un campo complejo en el área de la salud. Sobre este particular, el doctor Francisco González, gerente médico de Oncología de Janssen para Centroamérica y el Caribe, afirmó que “la aplicación de la farmacovigilancia es primordial para determinar el uso de un medicamento y con ello permitir a los profesionales de la salud tomar las mejores decisiones sobre un tratamiento médico, que sea en beneficio de controlar una enfermedad y brindar una mejor  calidad de vida para los pacientes”.

Una vez que un paciente con una condición crónica se mantiene estable con el tratamiento que recibe,  se debe ser extremadamente cuidadoso al tratar de intercambiarle el medicamento.

“Evaluar de forma permanente que el balance beneficio/riesgo de un medicamento sea positivo durante todo su ciclo de vida es una parte esencial de la actividad de las empresas farmacéuticas.

“Es fundamental evaluar si la respuesta a la medicación genérica es la misma al medicamento original”, reiteró el doctor González.