Estamos en pleno cierre de año y entre todas las actividades, cocteles y encuentros típicos de la fecha, destaca la fiesta navideña de la empresa. Sin lugar a dudas, es una excelente ocasión para pasarla bien, y de paso, estrechar lazos, establecer relaciones estratégicas, y proyectarte de manera positiva. Pero si no te comportas de manera adecuada, el efecto puede ser el opuesto. “Puedes divertirte y relajarte, pero jamás olvides dónde y con quiénes estás”, advierte Arisbel Almonte, psicóloga industrial con especialidad en gestión humana.

Sí, es una fiesta, pero no te confundas. Sigue siendo un evento corporativo. Tu conducta y las conversaciones que establezcas en estas actividades pueden sumar y ayudarte a avanzar a tu carrera, o poner en serio riesgo tu posición en la empresa. Sigue los siguientes consejos de la experta para sacarle el máximo partido a este evento y mostrar la mejor versión de ti.

• No faltes. Asiste a todos los eventos del trabajo a los que te inviten. En especial las fiestas navideñas, que son hechas con el único objetivo de agasajar a los empleados. Faltar sería descortés y afectará tu imagen ante los ojos de la empresa, tus jefes y compañeros.

• Vístete adecuadamente. Confirma la hora y el lugar donde tendrá lugar el evento para que tengas una idea más clara de cómo deberás vertirte. Las invitaciones generalmente dicen la etiqueta de vestimenta, pero en caso de que no, investiga con tu superior. Evita atuendos reveladores y demasiado llamativos.

• Sé discreto. Las fiestas son para pasarla bien, pero hay una diferencia entre divertirse y excederse. A la hora de bailar, obvia los géneros que se presten para bailes sugerentes o atrevidos. Es decir, menos reggaetón, más merengue; menos dembow, más salsa.

• Moderación es la clave. No te pongas en una posición en la que no tengas el total control de tus actos. Limítate a tomarte una copa o dos, y si estás acostumbrado a tomar, quizá no tengas problemas con una tercera, pero hasta ahí. Emborracharse no es gracioso cuando la audiencia es tu jefe o tu asistente. También sé moderado a la hora de comer. En caso de que sea un bufé, sírvete solo lo que quepa cómodamente en tu plato. No es necesario, ni bien visto, que tomes las tres opciones de carne, las tres de ensalada y todo lo demás. Si deseas repetir, espera a que te retiren el plato que utilizaste y busca uno nuevo.

• Socializa. Aprovecha para compartir con las personas con las que generalmente no tienes oportunidad de hacerlo en el trabajo. El ambiente festivo es propicio para conversar de temas casuales y conocer mejor a tus compañeros. No te limites a hablar con tu “compinche” y mucho menos te pares en una esquina a “criticar” a los demás.

• No olvides tu posición. Recuerda que cuando estás entre tus compañeros de trabajo estás proyectando una imagen hacia arriba, paralela y hacia abajo. Las reglas en las fiestas corporativas son las mismas para todos, pero las personas que ocupan posiciones de liderazgo o supervisión deben ser aún más cuidadosas, pues son quienes trazan la pauta de lo que son conductas apropiadas con la suya propia.

• Sé puntual. Lo correcto es llegar 15 minutos después de la hora a la que se convocó. No debes llegar antes, pues podrías poner a los anfitriones en una posición incómoda si la actividad aún no está lista, pero tampoco llegues horas más tarde de la sugerida en la invitación.

• No lleves acompañante (a menos que la invitación lo indique). La mayoría de los eventos sociales corporativos son organizados para propiciar que los empleados se compenetren y suelen ser estrictamente para el personal que labora en la compañía.

• No te quedes a recoger mesas. La hora a la que te marchas también es importante. En este sentido, la misma fiesta marcará la pauta. Por ejemplo, el cierre de la barra es un indicativo de que el evento llegó a su final. Sé observador para que no seas el último en el lugar.

En pocas palabras, recuerda que mañana tendrás que regresar al ambiente regular de la empresa. No hagas nada en el encuentro navideño de lo que pudieras arrepentirte.