Pensabas que al pasar la pubertad los granitos serían cosa del pasado, y aún tienes que lidiar con esos indeseables brotes de barros y espinillas ocasionales. No estás solo. El acné es una afección que puede aparecer tanto en la adolescencia como en la edad adulta.  

Sin importar cuán grave sea el cuadro, lo primordial a la hora de lidiar con este problema es no desesperarte, porque podrías empeorarlo. Esta situación puede ser pasajera si tomas las medidas adecuadas.   

Debes saber que no existen las soluciones mágicas. Aunque estés al borde de la desesperación, no cometas el error de tratártelos sin consultar con un especilista. “Evita utilizar productos desconocidos o reventar los comedones y espinillas con las manos”, sugiere Noelia Rodríguez, CEO del Centro de Nutrición y Estética PCES. Ella explica que no es recomendable utilizar productos sin que un especialista analice la causa del acné, ya que estos podrían provocar daños irreversibles a la piel.

Los tipos

El acné es una enfermedad que afecta las glándulas sebáceas que están debajo de la piel, las cuales producen una sustancia grasosa llamada sebo que se transporta a través de los folículos. Cuando estos se tapan, se producen los granos o espinillas. Los cambios hormonales, el tabaco, el estrés y la mala alimentación  son los principales factores que lo causan. Los principales tipos de acné son:  

• Acné comedoniano: Es cuando aparecen comedones, comúnmente llamados puntos negros o puntos blancos.

• Acné nódulo quístico: Consiste en inflamaciones dolorosas bajo la superficie de tu piel. La infección se encuentra profunda en el interior del folículo capilar y puede dejar marcas o cicatrices.

• Acné pápulo pustuloso: Se presenta en diferentes grados que van desde acné leve hasta el más severo. Se caracteriza por la aparición de pápulas y pústulas, es decir, granos e inflamaciones con pus en el interior del folículo capilar.

¡Combátelo!

Gracias a los avances de la ciencia, esto tiene solución.  Hoy en día, el acné puede erradicarse casi totalmente. Rodríguez nos detalla algunos de los tratamientos más efectivos para conseguirlo.

• Limpiezas profesionales. Un especialista se encarga de limpiar tu piel a profundidad y de extraer puntos negros e impurezas.

• Peeling: Elimina distintas capas de la epidermis mediante la aplicación de un agente químico. Mejora la apariencia de la piel al producir una renovación de sus distintas capas.

•Microdermabración: Consigue un peeling más eficaz que el tradicional. Elimina las células muertas, limpiando a niveles más profundos y estimulando la producción de colágeno.

• Plasma rico en plaquetas: Es un tratamiento de regeneración celular que consiste en la bioestimulación de la piel del rostro, cuello, escote y manos, mediante la aplicación intradérmica con pequeñas inyecciones, de un complejo derivado de tu sangre.

• Autohemoterapia: Consiste en la extracción de sangre para ser inyectada en el músculo del brazo o glúteos. Se utilizan entre dos a 10 mililitros en forma eficaz. Luego de extraer la sangre, hay que inyectarla de inmediato (sin agregar ni mezclar con ningún otro producto). Activa el sistema inmunológico para atacar enfermedades como el acné y las alergias.

Cuídate

Además de los procedimientos estéticos, la alimentación es sumamente importante a la hora de combatir el acné. Consumir cítricos, yogur desnatado, carnes magras, legumbres, frutas, vegetales y tomar mucha agua, te ayuda a mejorar la apariencia de tu piel y disminuir los brotes.

Evita alimentos como la yema de huevo, chocolate, leche entera y frituras.

Algunas prácticas indispensables y que puedes adoptar en tu rutina de belleza diaria son: limpia tu piel de dos a tres veces al día, nunca te acuestes con maquillaje, utiliza productos que no tengan aceites, compra maquillaje específico para tu tipo de piel y no uses cosméticos de otra persona.