La rutina aliada #1 de la familia

Siempre he leído que durante el embarazo, el bebé siente, escucha y hasta se acostumbra a nuestro estilo de vida; quizá también se adapte a ciertos hábitos que tenemos como persona, horarios de dormir, de hacer ejercicios, y horas de comer, entre otras cosas.

En mi caso las rutinas son importantes, pues me ayudan a tener una visión  más clara del día a día, me planifico y hasta ahorro tiempo. Así lo aplico con mi hijo, desde que estaba en mi vientre hasta el momento. Y muchos se preguntarán por qué.

Las prácticas que se repiten constantemente, además de que nos ayudan a comprender cambios y comportamientos en los niños, les brindan seguridad y estabilidad.

Son pequeños hábitos cotidianos, que en ocasiones nos pudieran parecer hasta insignificantes. Sin embargo, son los que nos ayudan a organizarnos como familia y a que el niño pueda prever lo que sucederá a continuación, sin que lo tome por sorpresa; de hecho, nos  podría ahorrar  hasta momentos incómodos de rabietas o pereza.

Me ha funcionado mucho tener rutinas, unas tan sencillas como lavarse las manos al llegar de la calle, después de ir al baño, cepillar sus dientes en la noche y otras en las que todavía estamos trabajando. Mas es importante recordar que no es necesario ser rígidos con esto,  sobre todo en rutinas naturales o regulares, como horarios para dormir y comer, pues conforme va creciendo el niño, estas pueden ir cambiando, y recordar que es importante que haya coherencia y que sean repetitivas para que no se pierda el hábito.

Hay rutinas que son importantes para el crecimiento, como las siestas en los bebés, o un horario para las tareas en los pre-escolares;  hay otras que nos ayudan a estar más cerca como familia, ya sea comer juntos, hacer sobremesa, o simplemente tener una noche de juegos cada semana.

Las rutinas son parte de la crianza, que es un trabajo diario y que hay que ejercer con amor y disciplina, y desde mi punto de vista, esto ha colaborado a que mi hijo tenga una estructura más clara con sus pequeñas responsabilidades.

Cuando tenemos un esquema familiar, rutinas y organización, podemos fluir con más libertad y armonía en Nuestra Familia.

¡Improvisando y jugando!

Los niños tienen una capacidad impresionante de imaginar, crear y divertirse, hasta con cosas que nunca ni sospechamos que les iban a llamar la atención.

En varias ocasiones mi hijo prefería jugar con la caja del regalo, en vez del juguete… Creo que a todos los que somos padres nos ha pasado alguna vez, y es que los niños pueden convertir cualquier objeto en algo divertido.

Aquí están algunos inventos que una vez hicimos cuando bebés.
Tomando en cuenta su edad, y lo que estaba descubriendo en su momento, ideamos juguetes con objetos de uso diario en la casa!
 

Recipientes de plástico con tapas: Era muy gracioso verlo tratando de tapar y destapar cada uno,  se divertía mucho y a su vez lo ayudaba con el movimiento de sus manos y a desarrollar agilidad y precisión.

Coladores, vasos plásticos y embudos: Eran una opción mágica para la hora del baño: ver el agua caer en diferentes formas, jugar con la textura de los coladores, tratar de entender la función del embudo era una terapia para ambos! diversión total!

Ollas de aluminio y cucharas de madera: Teníamos en el piso de la cocina un baterista en potencia, le fascinaba hacer ruido con las ollas y disfrutaba a carcajadas los sonidos que se producían!

¡Papel, papel y más papel! Hay una etapa en que disfrutan romper, rasgar, embrollar el papel.
 

Aprovechabamos  de los que se dañaban en alguna impresión, facturas sin vigencia, hojas de revistas, para que nuestro bebé disfrutara de este juego, simple pero muy bueno para su desarrollo.

Y así hay una lista interminable de objetos que tenemos a nuestro alcance que pueden ser un mundo nuevo para nuestro pequeño.

Explorar, descubrir el mundo, utilizando sus  sentidos, cerca de mamá y papá, en un ambiente seguro y cálido como el hogar, puede ser una de las experiencias más hermosas y divertidas que vivan con su bebé. Por lo menos, ¡para mí lo fue!

Mi esposo tiene muchos defectos

La verdad sea dicha: Estar casado NO es fácil.  Unimos nuestra vida a una persona que posiblemente tiene otras costumbres, hábitos y hasta otra cultura. En la convivencia diaria, se van dando situaciones en las que podemos estar en desacuerdo.

Recuerdo que cuando me casé, después que pasó la parte mágica de la luna de miel y el cuento de hadas (a mí me duró tres años) empecé a ver muchos defectos en mi pareja. Que si su ritmo era diferente al mío, que es un extraño caso de hombres que, a mi entender, dura mucho tiempo en el baño, que la organización y un sinnúmero de cosas más. Y un buen día me pregunté: ¿tendrá mi esposo muchos defectos? Mi respuesta me sorprendió: ¡igual que todo el mundo¡ ¿Acaso era él el único ser humano con oportunidades de mejora? (He sustituido la palabra defectos con esta frase) La respuesta era obvia: No, no es el único, y me di cuenta de algo más. Yo también tenía oportunidades de mejora, ¡muchísimas¡

Pero era más fácil y más conveniente enfocarme en las suyas, por esto de la frase de la paja en el ojo ajeno.

Luego de este descubrimiento, empecé a ser más empática, a ser más bondadosa. Y cuando algo de su comportamiento me afectaba, lo conversaba con él, pero desde otro lugar. Sin juzgar, con toda la intención de llegar a un acuerdo.

Como dije al inicio, estar casado no es fácil, hay que ser paciente, empático y bondadoso. Debe haber una muy buena comunicación, que lleve a un entendimiento, porque no sólo de amor se mantiene un matrimonio.

Identifiquen sus oportunidades de mejora, y ¡a trabajar!

Recuerda:

  • Higienizar los objetos antes y después de ser utilizados
  • Ofrecer elementos que sean seguros
  • Estar siempre cerca
  • Darles libertad para que jueguen y sean creativos
  • Ser flexibles y pacientes

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