El que haya dicho que es fácil criar niños mientras mantienes un matrimonio, avanzas en tu carrera y cumples con todas las demás responsabilidades de ser un ente social, mintió. El balance, ese estado tan anhelado, es verdaderamente difícil de alcanzar hoy día, en especial, cuando se está empezando a formar una familia. La llegada de un hijo trae cambios en todos los aspectos de la vida, incluyendo en la relación de pareja. En muchos casos, los cambios son para bien. Pero en otros, ponen en verdadero riesgo la estabilidad de la unión.

“Al momento del nacimiento de un hijo, la dinámica de la familia comienza a cambiar”, explica Lorraine Isa, psicóloga clínica y terapeuta familiar y de pareja. La especialista explica que cuando hay un bebé en casa, el tiempo deja de ser exclusivo para la pareja y se reduce; las necesidades del nuevo integrante de la familia deben ser atendidas instantáneamente, los padres están cansados, la situación financiera puede verse apretada, y todas esas novedades y retos causan que las actividades que solía realizar la pareja disminuyan o, en el peor de los casos, se anulen. “Si además de los cambios que conlleva esta nueva etapa en la familia se les agregan malos tratos, críticas por desacuerdos en la crianza o el manejo del bebé y nos olvidamos de alimentar la intimidad de la pareja con detalles, conversaciones, atenciones, caricias verbales y físicas, la pasión, intimidad y compromiso de la relación se pueden ver amenazados”, asegura.

Y la experta no exagera. Es sumamente frecuente ver matrimonios tambalearse en esta retadora etapa de la vida familiar, sin importar la clase social o las particularidades de sus integrantes. Al separarse los actores Megan Fox y Brian Austin Green, en 2015, tras 11 años de relación, muchos tabloides dijeron que una de las principales causas fue la dificultad de equilibrar su relativamente reciente vida de padres con la de pareja. Se dijo que el estrés, la falta de sueño, los desacuerdos, y las nuevas responsabilidades (sus hijos tenían 3 años uno y 18 meses el otro), fueron demasiado para su relación. Y aunque ellos nunca lo han dicho públicamente, en una entrevista a la revista Cosmopolitan meses antes de romper con Green, Fox habló abiertamente de lo retador que era balancear la maternidad con el romance.  

 Pero ¿cómo evitar que algo que debe ser tan positivo para la familia como la llegada de un bebé cause situaciones tan negativas? No es sencillo, pero es posible. Isa afirma que para proteger la relación de pareja ante los desafíos que trae estrenarse en la paternidad es importante mantener y reforzar la comunicación entre los dos y sacar tiempo para compartir y “actualizarse” diariamente. “Las demostraciones de afecto y deseo son necesarias en esta etapa en la que el esposo, especialmente, puede sentirse amenazado por el hijo, quien le ‘roba’ el afecto de su esposa”, dice.

¿Cómo se logra?

Lauren Hartmann, escritora, estilista y autora del blog The Little Things We Do (Las pequeñas cosas que hacemos), escribió sobre el tema en un impactante artículo que ha sido publicado en varios portales especializados en crianza y vida de pareja. Hartmann, quien está casada y tiene dos hijos pequeños, compartió en el post los secretos que ayudaron a que su matrimonio sobreviviera el primer año como padres. Algunos de los más destacables son:

1. Comunica tus necesidades, a tiempo y con frecuencia. Si expresas claramente tus necesidades y deseos a tu pareja, será más fácil para él o ella complacerlas que si tiene que adivinarlas.

2. No trates de hacerlo todo solo. A veces los padres (sobre todo las madres) sienten el peso del mundo sobre sus hombros. Delegar algunas tareas en familiares, amigos e incluso tu pareja, te ayudará a sentirte mejor.

3. Saquen tiempo “mío”, “tuyo” y “de ambos”. Es muy fácil dejarse envolver completamente en ese hermoso bebé. Pero es igualmente importante sacar tiempo para ti mismo y para tu pareja, aunque sea un ratito cada día. Esto puede mantener un sentido de equilibrio y hacer maravillas por la relación.