Parece una pregunta sencilla, pero lo cierto es que la elección de una carrera es una de las decisiones más importantes que deben enfrentar los jóvenes al egresar de las escuelas y colegios.

La reflexión que guíe hacia esta decisión debe involucrar factores como las habilidades, destrezas, aptitudes y capacidades.

Expertos recomiendan, además, que el estudiante defina cuáles son las cosas que más le gusta hacer, con las que se siente más cómodo  al realizarlas, y con las que se siente más motivado porque le resultan fáciles de aprender  y realizar.

Por más complicada que se torne la ecuación, este auto examen seguramente ayudará mucho: Me gusta, lo disfruto, lo puedo hacer, tengo las condiciones y la oportunidad.

Para escudriñar más en estos factores, el equipo de Metro conversó con los orientadores Miguel Escala, profesor de Orientación y exrector del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), y Rosalía Peña, directora del Departamento de Orientación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Estos catedráticos explican que la orientación vocacional es un proceso que no surge de manera espontánea, sino que se desarrolla en el tiempo o por los intereses del estudiante.

Para la profesora Rosalía Peña, mientras más nos conocemos y sabemos para qué somos buenos, más fácil será poder hacer una adecuada elección profesional. “Qué se quiere estudiar es un tema que se debería reflexionar durante toda la enseñanza escolar”.

Mientras que para Miguel Escala esto se debe determinar finalizada la secundaria, puesto que es el momento de ver qué carrera proyecta una inserción rápida al mercado laboral.

A su juicio, tomar una buena decisión a la hora de elegir una carrera requiere de un proceso de autoanálisis e información que no muchos saben hacer, por lo que es fácil caer en la lógica de que quien es bueno para la matemática, debería estudiar ingeniería; si escribe bien, entonces periodismo. “Por eso repito que, a la hora de elegir una carrera el estudiante debe visionarse, evaluar en qué asignatura le fue mejor durante la secundaria, con cuál tuvo mayor afinidad y cuál le gustaba más, pero, sobre todo evaluar el mercado” hace hincapié Escala.

A esto, la profesora Rosalía Peña añadió que después del estudiante haber evaluado su vocación y actitudes debe tomar en cuenta otros criterios.  

“En la UASD lo primero que se hace es darles una charla sobre orientación vocacional a los estudiantes, donde ellos puedan ver las competencias y capacidades  que demandan cada una de las carreras que se ofrecen en la universidad, que puedan familiarizarse con el ambiente de trabajo, las actividades  y  las condiciones  que cada carrera  demanda,  y evaluarlas de  acuerdo a los criterios  y funciones”.

Esa academia estatal ofrece un programa de inducción para estudiantes  de nuevo ingreso, el programa de orientación vocacional y el programa de transferencia de carrera para estudiantes activos.

En Intec, cada año su feria de carreras para estudiantes de término del bachillerato que busquen ayuda para definir su vocación profesional y decidir qué estudiar.
                                      
Elementos que debe evaluar un estudiante para encontrar su vocación

Vocación: El estudiante debe evaluar si tiene una profunda inclinación hacia la carrera que va elegir, si quiere aprender  la actividad  propia de esa carrera.

Motivación: El estudiante debe estar claro de cuáles son los motivos que lo mueven a elegir una carrera determinada.

Interés: Debe evaluar cuál o cuáles son sus intereses hacia una carrera, por qué está eligiendo esta y no otra, y qué le interesa aprender.

Tiempo: Existen carreras de medio tiempo y de tiempo completo. El estudiante que elige una carrera de tiempo completo, como son medicina,  odontología y arquitectura, entre otras, debe saber que todo  su tiempo será para dedicarlo al estudio de esta profesión, ya que su tiempo estará comprometido por el alto volumen de contenido académico y el plan de estudios.

Economía: Hay carreras cuyo costo económico por semana es bastante alto, ya que los materiales que el  estudiante tiene que comprar para las prácticas en cada una de las materias resultan muy costosos. El estudiante debe saber si posee los recursos para poder  adquirirlos.

 Personalidad: La carrera que elegimos debe estar acorde con nuestra personalidad.  Con nuestra manera de ser.

La demanda: Debemos elegir carreas que su ejercicio profesional sea demandado en el  país.

Áreas en crecimiento y con demanda en el mercado

Tanto Escala como Peña coincidieron en que las áreas en crecimiento y con demanda en el mercado laboral siguen siendo las careras de medicina, ingeniería, mercadotecnia y matemáticas.

Aunque haya carreras que estén saturadas –el dercho, por ejemplo–, el estudiante tiene a su alcance fórmulas para distinguirse y destacarse. En este caso, las especializaciones agregan estudios no tradicionales a su pensum y de esta manera se convertirán de inmediato en profesionales demandados en el mercado laboral. Puso como ejemplo una especialidad en derecho de cine, un campo que apenas comienza a perfilarse en el país.

El mercado influye

“El mercado influye”, sostiene la orientadora Peña, “pues la demanda laboral  que exista determina la elección en muchos profesionales para poder insertarse al mercado laboral, incluso antes de terminar los estudios de su carrera”.  

El exrector Escala recalca que “el mercado es el primer punto que el estudiante debe evaluar, pues elegir una carrera por gusto no es lo correcto; hay que ver dónde hay mayor beneficio y oportunidades de trabajo”.