Cuando en marzo de 2014, la actriz Gwyneth Paltrow anunció que ella y su entonces esposo, el roquero Chris Martin, habían decidido hacer una separación consciente, todo el mundo entendió que se divorciarían.

Sin embargo, el término utilizado por Paltrow (conscious uncoupling) causó risa en unos, escepticismo en otros, y curiosidad en la mayoría. Al ver que tras el anuncio, la expareja seguía siendo fotografiada en actividades familiares con sus hijos, cenando juntos y hasta de vacaciones en la playa, mientras sostenían que no tenían planes de continuar con su matrimonio, el mensaje estuvo más claro. Ellos escogieron seguir adelante con su familia, aunque su relación de pareja hubiera terminado.

Esta actitud amigable entre exparejas la hemos visto en otros famosos, como Hilary Duff y Mike Comrie, y Ben Affleck y Jennifer Garner, quienes mantienen un frente unido en público y continúan realizando actividades juntos, con la intención de hacer la separación menos difícil para sus hijos.

A pesar de parecer “tendencia” en Hollywood, este no es un caso muy común, especialmente en República Dominicana. Debido al aumento de casos de familias monoparentales que ya han pasado por una experiencia de separación o divorcio, el equipo de terapeutas infanto-juvenil del Centro Vida y Familia Ana Simó realizó una investigación sobre las variables de cambio que se dan en una familia cuando pasa por la experiencia de un divorcio.

Los resultados no fueron precisamente alentadores. En la investigación se determinó que en un proceso de divorcio, los padres pasan en muchas ocasiones a ser fantasmas de sus propios hijos, y la mayor parte de la responsabilidad con ellos recae sobre la figura materna.

Además, tras la decisión de la separación, muchos de los progenitores no hablan de la situación con sus hijos, y estos se dan por enterados tras la salida de uno de los padres de la casa. Es común que luego de atravesar por el divorciode sus padres, tanto niños como niñas piensen que ya no son una familia, y empiecen a presentar cambios negativos de conducta, como depresión, la rebeldía, indisciplina y mal humor.

“Los padres deben hacerse conscientes de que cuando se separan, hay algo que los unirá para toda la vida, y eso son los hijos”, asegura Lía Biaggi, Psicóloga Clínica, con un máster en Psicoterapia Psicoanalítica de Niños y Adolescentes. “Su tarea es cuidarlos y protegerlos, no como si fueran dos rivales, sino viéndolos como un proyecto en común, a pesar de ya no ser pareja”, explica.

Biaggi, quien participó en la investigación, asegura que el impacto negativo de un divorcio sobre los hijos puede reducirse al mínimo, si este es manejado adecuadamente por los padres. Aquí los consejos de la especialista para lograrlo.  

Cinco consejos para disminuir el impacto negativo de un divorcio en los hijos.  

1. Cuando se tome la decisión de la separación y uno de los padres se vaya a mudar de la casa, deben sentarse con los niños e informarles para que no les tome por sorpresa. Es importante hacer énfasis en que ellos no tienen la culpa, que no hay nada que puedan hacer y que se trata de una decisión de adultos.

2. No utilizar a los niños como medio de comunicación con la expareja, esa es una relación de adultos, donde él no tiene cabida. Por ejemplo, si el papá no ha pagado la manutención, ellos no tienen que estar llamándolo, ni enterarse. Eso les hace más daño a los hijos que al otro progenitor.

3. Aunque la situación no haya terminado bien, evite siempre, hablar mal de su expareja. No se trata de mentirle al niño, pero no le transmita sus sentimientos de rabia, dolor, frustración, entre otros.

4. El padre que no tenga la custodia de los hijos debe de tratar de estar presente en la vida de estos como antes de la separación. Si tenían una rutina, tratar de seguirla, como leerles cuentos antes de dormir, buscarlos al colegio, entre otras.

5. Entender que en una separación lo más frágil son los niños y no importa qué tan mal hayan terminado las cosas, el deber de ambos padres es protegerlos.