No existe un manual para aprender a ser padres. Criar a los hijos no es una tarea fácil, pues en el camino se van presentando diversas situaciones que, muchas veces, no se tiene idea de cómo afrontar o si se están tomando las decisiones  correctas.  

La doctora Lucía Perelló, directora del Instituto de Desarrollo Educativo y Psicológico (IDEP), explica que los padres deben estar conscientes de que pueden cometer errores, lo importante es hacer lo posible por ofrecerles a sus hijos un ambiente familiar que fomente la independencia, la seguridad, los valores y el afecto. Esto sienta la base para un positivo desarrollo emocional y social para los niños.   
    
Problemas frecuentes

La crianza de cada hijo es diferente porque cada uno va formando una personalidad distinta, lo cual implica nuevos retos. Sin embargo, existen algunas incidencias e inquietudes que normalmente se presentan, las cuales se deben manejar apropiadamente para un sano desarrollo emocional y psicológico. Perelló detalla cinco de los problemas más comunes que enfrentan los padres criando a sus pequeños.

• La lucha interna de permitir que experimenten las consecuencias de sus actos. Como padres, cuesta trabajo ver sufrir a los hijos y tu instinto de protección podría hacerte flaquear, evitando que enfrenten las consecuencias negativas de sus actos. Por ejemplo: te faltó al respeto, pero te da pena dejarlo sin ir ese cumpleaños o no darle ese juguete que esperaba con emoción; desobedeció y se subió donde le dijiste que no lo hiciera, se cayó, pero no quieres que llore.

Ningún padre quiere ver a sus hijos pasarla mal, sin embargo, si no les enseñas que cada acción tiene una consecuencia, ¿cómo podrán aprender de sus errores, enfrentar las situaciones que trae el día a día y ser personas autosuficientes en el futuro? No siempre podrás mantenerlos a salvo de situaciones externas, lo importante es acompañarlos para que sientan el apoyo en las distintas circunstancias que se presenten a lo largo de sus vidas y saber que eso los fortalece emocional y socialmente.

• Sentimientos de culpa. La pregunta constante: ¿cómo sé si le dedico el tiempo necesario? Es muy frecuente escuchar a los padres, en especial a las mamás, decir que se sienten culpables por no dedicarles a sus hijos el tiempo que consideran necesario, muchas veces debido al trabajo. Otras veces, por no poder ofrecerles todo lo que quisieran o por sentir que el comportamiento de sus niños es consecuencia de algo que habrán hecho mal como papás.

En ocasiones los padres intentan actuar con base en las expectativas personales o sociales y se olvidan de que es más importante la calidad del tiempo que están con sus pequeños e intentar dar lo mejor de sí, en vez de enfocarse en ser un padre perfecto.

• Cómo manejar la disciplina y cuál es el método más efectivo. La constancia y la consistencia son dos factores muy importantes al momento de corregir.  Si se tiene una actitud ambivalente, un día corrigiendo una acción y otro día dejándola pasar, esto reforzará la conducta y la probabilidad de que se continúe presentando. También es importante prestar atención y conocer las necesidades y el temperamento de sus niños. De esta manera le será más fácil identificar los métodos de corrección más apropiados para cada caso.

A veces, ante una rabieta, da resultado ignorarlo hasta que se calme, pero puede que en otras resulte mejor retirarlo de la actividad o del lugar. Un niño puede modificar su conducta al recibir reforzamientos positivos, sin embargo, con otro niño puede dar más resultado quitarle cosas significativas para él. La clave es ser firmes en el método que decidan utilizar.

• Tiempo para compartir todos juntos. Explicamos que lo importante es la calidad del tiempo que pasas con tus hijos, y no la cantidad, pero ¿qué es realmente calidad de tiempo? Para un niño es más significativo que sus padres le dediquen cinco minutos sin interrupciones todos los días, que el hecho de que lo acompañe a ver televisión mientras están pendientes al celular o trabajando en la computadora.

Lo ideal es ir con sus niños a algún sitio que a ellos les guste, y no solo llevarlos a hacer las diligencias cotidianas para aprovechar y pasar tiempo juntos. Los hijos necesitan la atención de papá y mamá, y esto se puede lograr con cosas tan sencillas como integrarse a su juego favorito, hacer chistes, contarles un cuento, realizar una actividad que les guste a todos. Por ejemplo, si a mamá no le gusta jugar con carritos, busquen otra actividad, como armar rompecabezas, pintar o hacer figuras con masilla.

• Aceptarlos como son. A veces es difícil para los padres aceptar los gustos y la forma de ser de sus hijos, ya que pudieran no cumplir con lo que esperaban o soñaban. Por ejemplo: quisieran que jugara béisbol pero a su niño le gusta el básquet o la natación; o talvez desearían que fuera el mejor estudiante de su curso, pero al niño le cuesta concentrarse.

Es un hecho que esto puede resultar en una labor retadora, pero los padres deben aprender a aceptar las debilidades y reconocer las virtudes de sus pequeños para que estos tengan una mejor autoestima y estabilidad emocional. Aceptarlos como son permite mantener un vínculo más cercano y una relación más sana entre padres e hijos.

Cómo afrontarlos

No manejar esas situaciones de manera correcta puede traer como consecuencia quesus hijos se conviertan en personas inseguras, dependientes, con baja autoestima, entre otras. “Cuando mantienes a tus  hijos en una burbuja no les permites aprender a buscar soluciones a los problemas. Si no aprenden que las decisiones traen consecuencias, se manejarán en la sociedad de la misma manera, lo que les dificultará crear vínculos positivos”, afirma la psicóloga.

En la crianza de los hijos debe haber un equilibrio: no se puede ser muy severos, pero tampoco muy blandos. Y no olviden la importancia de la consistencia. Los padres deben tener claro cuáles son las reglas y límites en el hogar y hacer que los niños también los conozcan, al igual que las consecuencias de no cumplirlas. Eso sí, siempre teniendo en cuenta la flexibilidad ante situaciones determinadas.  

La personalidad se va formando a lo largo de la niñez y lo vivido durante los primeros años es clave en este proceso, especialmente las experiencias en el hogar y la familia.

Los padres deben fomentar la seguridad y la independencia en sus hijos a través del afecto y vínculos seguros entre los miembros de la familia. Las relaciones interpersonales que se experimentan en el hogar sientan las bases para las habilidades sociales y la manera en que los hijos se relacionan con los demás.