¿Qué es y cómo nació la fundación Pasitos de Alegría?

Mi primer hijo, Pedro Alejandro, nació con pie equinovaro bilateral. Nunca había escuchado de esta malformación, por lo cual me vi en la necesidad de empaparme al respecto y descubrí la necesidad que hay en nuestro país.

Una vez decidí pagarle el tratamiento a una niña que iba igual que Pedro Alejandro. Dejé el dinero anónimamente en Rehabilitación, ya que ese tratamiento le pasa a cualquier madre tremenda factura emocional y económica. A la semana siguiente, encontré en la clínica mi sobre intacto.

Me enfadé porque no entendía cómo era posible que teniendo el tratamiento pago, no acudieran a la cita. La secretaria me respondió que no tenían dinero para el pasaje.

En ese instante y embarazada de mi segundo bebé, Marco Alejandro, tomé la decisión de crear una fundación.

La necesidad era demasiado grande y con poco se puede hacer mucho. Ese sobre solo contenía 10,000 pesos y eso era lo único que necesitaba esa niña para sanar por completo y su madre no tenía cómo ir a buscarlos. Todos los niños que han pasado por la fundación ya están sanos, ninguno ha tardado más de un año y medio en curarse. El caso de mi hijo está en el 0.5%, ya vamos por cuatro años, pero si hubiese sanado al año, no hubiese surgido Pasitos de Alegría.  

¿Cuál ha sido el mayor reto que has tenido que enfrentar con la fundación?

El mayor reto fue tomar la decisión de abrir la fundación aun sin mi caso estar resuelto, pero un día sentí que los demás niños no podían seguir esperando. La necesidad era muy grande. Más grande que yo y que mi hijo.
 
¿En qué consiste la labor de Pasitos de Alegría?

Pasitos de Alegría sirve a cada familia que nos contacta, tanto con situaciones de pie equinovaro como alguna otra inquietud ortopédica relacionada. Se nos presentan niños que necesitan prótesis, tratamiento y cirugía. Se les da orientación a las familias, capacitamos médicos y hacemos voluntariado en el Hospital Darío Contreras.

Esto es posible gracias a donaciones de personas solidarias que se han unido a nuestra causa. Una parte fundamental de nuestra fundación es el trabajo voluntario que recibimos; personas que sin remuneración alguna, nos regalan su tiempo para ayudar a familias, ir a los operativos médicos, llevar regalos  y hacer lo necesario para llevar a cabo nuestro objetivo.

¿Cuáles han sido los principales logros?

En 2015 recibimos la mayor cantidad de casos de niños con problemas ortopédicos y pie equinovaro. Con operativos de recaudación de fondos pudimos proveer tratamientos, cirugías y prótesis para niños que de otra forma estarían condenados a una vida en incapacidad.

Fue también el año en el cual materializamos el gran logro de conseguir un acuerdo y becar a doctores dominicanos para que viajaran a México a capacitarse en Método Ponseti, que es el gold standard para cura de pie equinovaro. Mi misión en Pasitos de Alegría cambió muchas vidas en 2015, devolviéndoles la posibilidad de movilizarse independientemente y trayendo esperanza y orientación a familias desvalidas.

Nos involucramos en el Darío Contreras donde proveemos donaciones semanales para proveer a bebés en tratamiento por anomalías ortopédicas. La fundación ha asumido a un huerfanito con pie equinovaro y arteogriposis dejado en el hospital, Darío Emmanuel, y le proveemos todo el soporte económico para su tratamiento.

También creamos el programa de solidaridad infantil, mediante el cual niños apadrinaron a otros menos afortunados padeciendo de pie equinovaro. Sin embargo, lo que considero el mayor logro es el alcance de la concientización sobre el pie equinovaro, pasando de ser algo desconocido para la mayor parte de la sociedad (aunque muy común), a despertar el interés de personalidades y de la sociedad dominicana en general.

¿Qué ha significado esta experiencia con tu hijo?

Nunca me enojé con Dios, es la verdad. Por el contrario, me aferré a él como nunca en mi vida, y si algo agradezco de todo este proceso es que avivó mi fe. La fe no es fe hasta que no es lo último que te queda.

Yo pasé mi embarazo feliz y confiada en que había alguien que podía revertir cualquier pronóstico, en que Dios había hecho una promesa de un hijo que traería felicidad a mi vida, y en ese sentido todas mis expectativas han sido superadas.

Pedro Alejandro es un antes y un después, y la actitud tan valiente con la que enfrenta cada reto es mi mayor inspiración de vida. Hay muchos niños que están viviendo con esta mal formación sin saber que tiene cura, teniendo todas las posibilidades de una vida perfectamente normal.

En nuestro país se sabe muy poco de pie equinovaro, quisiera que algún día fuera como hablar de cáncer. Los cientos de niños que lo padecen en República Dominicana merecen la misma oportunidad que ha tenido Pedro Alejandro, y esa es mi motivación.

Qué es

El pie equinovaro, también llamado pie zambo, es una deformidad congénita del pie en la cual éste aparece en punta (equino) y con la planta girada hacia adentro (varo).