A veces estamos tan desconectados con nosotros mismos que hasta se nos hace difícil coordinar la respiración. Es bueno a veces dar un paso atrás, tomarlo con calma, pensar y luego hacer.

Cuando te sientas tan desconectado que hasta te sientes mal contigo mismo, es entonces cuando debes empezar a respirar y sentir el aire que va entrando, sentir como fluye por tu interior; trata de cerrar los ojos y visualiza cómo el aire esta recorriendo tu cuerpo, alimentando cada célula; visualiza cómo el aire rompe cada membrana entregando nutrientes a tu cuerpo, y a la vez que exhalas o que el aire va saliendo, siente cómo todo lo que no sirve sale y a medida que sigas exhalando tu cuerpo se va vaciando, haciendo que la conexión contigo mismo se vaya agrandando. Continúa respirando, continúa visualizando tu interior, concéntrate solo en el aire que entra y el aire que sale.

Tómate unos minutos todos los días para conocerte mejor, para crear esa conexión contigo mismo. Mientras más fuerte sea la conexión, más en calma estarás. Busca en tu interior esa tranquilidad; escucha solo los sonidos de tu respiración, siente el abdomen como sube y baja mientras inhalas y exhalas, visualiza el aire que recorre tu cuerpo. Date cuenta de lo que pasa por tu cuerpo, por tu interior: ¡conecta contigo hoy!

Para mejor comodidad es bueno estar sentado en posición de meditación, con las piernas cruzadas y las muñecas sobre las rodillas, con las palmas hacia arriba.

Puedes juntar el dedo pulgar e índice de cada lado. Si esta postura no te parece cómoda, puedes intentar posturas que te abren el pecho y te ayudan a respirar o posturas que hacen que la sangre fluya por el cuerpo de manera fácil.

A continuación les comparto fotos de posturas que te pueden ayudar a lograr esta conexión.