1- Postura del pichón

Nos paramos de frente a la alfombra. Inhala, eleva los brazos y la mirada; exhala, lleva el tope de la cabeza hacia abajo; el pecho pegado a rodillas. Inhala, mira hacia adelante con las manos apoyadas en el suelo debajo de los hombros y la espalda derecha. Exhala, lleva pie derecho atrás, el pie izquierdo atrás en plancha, apoya las rodillas en el suelo y, manteniendo los brazos pegados al cuerpo, bajas el pecho primero alargando el cuello. Inhala y deslízate para subir a una cobra. Exhala, lleva las caderas hacia arriba y hacia atrás, en perro invertido. Inhala, y lleva la rodilla derecha hacia el codo derecho; apoya y coloca tu pierna lo más paralela a la alfombra que puedas. Inhala, eleva los brazos, exhala, baja pecho hacia adelante en la postura del pichón. Mantén la postura por cinco respiraciones y repite hacia el otro lado.

Cuando estamos en esta postura, dejamos estirar la zona de los glúteos, abriendo las caderas, pensando solamente en la satisfacción que esta postura causa. Al salir de la postura, sentiremos un aire de relajación y limpieza que nos ayudará a sacar todos los sentimientos negativos y transformarlos en positivos.

2- Postura del héroe

Nos sentamos sobre nuestros talones, manteniéndolos juntos y separando un poco las rodillas adelante. Manteniendo la espalda derecha, cerramos los ojos y mantenemos las manos sobre nuestras rodillas o con los dedos en punta a los lados de nuestro cuerpo.

Lleva los hombros hacia atrás y abre el pecho, deja entrar todo lo bueno y sal de todo lo que no sirve, esos pensamientos negativos, ese posible estrés, deshazte de todo y piensa solo en tu respiración; en cada inhalación y exhalación. Mantén la pose por 10 respiraciones.

3- Postura fácil o Sukhasana

Como dice su nombre, esta postura es fácil de realizar pero difícil de mantener. Nos sentamos en una posición cómoda, piernas cruzadas y manos sobre rodillas. Cerramos los ojos y respiramos. Mantenemos esta posición por 5 minutos. Quiero que se tomen estos 5 minutos para respirar, despejar la mente y estar presentes en el momento.

Solamente pensando en nuestra respiración es que vamos a lograr limpiar el aire que entra al inhalar y sacar todo lo malo al exhalar. Nos vamos a nuestro lugar féliz, donde nos llenamos de energía, alegría y paz y con nuestra respiración mantenemos ese lugar, haciendo que este ambiente se mantenga presente durante todo el día.

4- Postura del camello

Luego de la postura del héroe, subimos las caderas y nos quedamos sobre las rodillas. Agarra tu espalda y abre el pecho llevando los hombros hacia atrás; deja que tu cuello se alargue, y respira. Si tu flexibilidad te lo permite, coloca tus manos sobre los talones y eleva caderas; deja que el cuello siga alargado y sigue pendiente a tus respiraciones.

Esta postura es buenísima para abrir el pecho y dejar entrar  todos esos momentos felices, graciosos, memorables. Piensa sólo en las cosas buenas que te han pasado y déjalas fluir. Mantén la posición por 10 respiraciones.