El músculo está constituido por fibras musculares.

• Las fibras “rojas” se denominan también “fibras de tipo I”, o fibras de contracción lenta, o de metabolismo oxidativo (SO), o fibras S.

Son ricas en mioglobina, una sustancia que es precisamente de color rojo, y que en el interior de la fibra transporta el oxígeno hasta los corpúsculos en los cuales va utilizado las mitocondrias. El oxígeno es fundamental para estas fibras desde el momento que esas traen la energía casi exclusivamente del “mecanismo aeróbico”, aquel en el que el oxígeno se mezcla con los azúcares y con las grasas. Cada fibra roja va circundada por un número mayor de capilares, precisamente para favorecer la aportación de oxígeno. Estas tienen medianamente menos fuerza y menos velocidad de contracción (o sea, de acortamiento), pero van dotadas de gran resistencia a la fatiga.

Los atletas que sobresalen en las disciplinas de fondo (los corredores de marcha y de maratón, los ciclistas de carretera, los esquiadores de fondo, etc.) tienen normalmente músculos en los cuales prevalece este tipo de fibras.

• Las fibras “blancas” son también llamadas “de tipo II”, o fibras de contracción rápida, o “blancas” o “FTF”. Estas pueden acortarse rápidamente así como expresar valores elevados de tensión en las extremidades; contienen poca hemoglobina y pocas mitocondrias.

En los velocistas de atlética ligera, en los saltadores y en todos aquellos atletas que practican disciplinas en las cuales es importante la velocidad (y no es importante la resistencia), los músculos tienen un porcentaje de fibras blancas superior al de las fibras rojas.

Entre las fibras blancas, en cualquier caso, se pueden distinguir algunos subtipos. Los principales son estos dos:

• Fibras de metabolismo glucolítico (FG), que están especializadas sobre todo en el recurso a aquel mecanismo (“anaeróbico láctico”) en el cual se forma ácido láctico.

• Fibras de metabolismo oxidativo-glucolítico (FOG), que, en un cierto sentido, son intermedias, porque se asemejan un poco a las fibras rojas, es decir, que tienen una discreta capacidad de utilizar el oxígeno.