¿Qué representa?

Decir “Namaste” y hacer el gesto representa algo mucho más que solo un saludo. Al hacer este gesto y decir la palabra uno está reconociendo, respetando y aceptando que lo que vive dentro de ti también vive dentro de la otra persona. “El espíritu dentro de mí respeta y honra al tuyo” o “Lo divino dentro de mí saluda a lo divino dentro de ti”.

¿Cómo se hace el gesto?

El gesto se realiza colocando las palmas de la mano juntas en el centro del pecho, inclinando la cabeza. Realizamos esto para incrementar el flujo de amor por lo divino. Al inclinar la cabeza y cerrar los ojos ayudamos a que la mente se rinda y empiece a fluir hacia lo divino.

¿Cuándo es el mejor tiempo para incorporar Namaste a nuestra práctica?

Idealmente se puede incorporar al principio y al final de la clase. Casi siempre los profesores lo incorporan al final de la práctica pues ya la mente está menos activa y más tranquila, en calma. Por lo general, el profesor lo realiza al principio de la clase como símbolo de gratitud y respecto hacia sus estudiantes, a lo que invita a conectarse con su interior en la meditación inicial.