1- Inhalamos, llevamos las manos hacia arriba, exhalamos y lentamente llevamos las manos hacia los pies. Si no llegamos, doblamos un poco las rodillas. Una vez las manos están al lado de los pies, caminamos con ellas hacia delante hasta que las manos estén justo debajo de los hombros o en posición de plancha.

Mantenemos la posición por tres respiraciones; en la cuarta inhalación tomamos fuerza y caminamos hacia nuestros pies, y cuando llegamos nos levantamos bien despacio. Repetimos cinco veces.

2- Colocándonos en posición de plancha sobre los codos (manteniéndolos justo debajo de los hombros) caminamos con los pies hacia adelante, llegamos hasta donde podamos y volvemos a posición de plancha; aguantamos la posición por tres respiraciones y bajamos las rodillas cerca del suelo (sin tocarlo); aguantamos por otras tres respiraciones y descansamos, apoyando los glúteos en nuestros talones y llevando las manos hacia delante en posición del niño. Repetimos tres veces.

3- Manteniendo la posición del niño, llevamos las manos hacia atrás, agarrándonos los codos opuestos. Mantenemos la posición por tres respiraciones.

4- Colocándonos sobre nuestras rodillas, subimos los brazos con las manos a la altura de nuestras orejas y llevamos la mano derecha hacia el piso (debe quedar en línea con el hombro); levantamos la pierna izquierda y aguantamos la posición por tres respiraciones. Manteniendo la pierna arriba, exhalamos y llevamos la rodilla al pecho. Inhalamos y estiramos. Hacemos 15 repeticiones y cambiamos de lado.