Pasar la jornada laboral tratando de ocultar un problema digestivo, como la distensión abdominal o diarrea, puede transformarse en algo embarazoso. Le preguntamos a la gastroenteróloga Kathlynn Caguiat, de Manhattan, sobre las quejas más comunes entre sus pacientes. Mientras que el cuerpo de cada persona es diferente y lo mejor es programar una cita con un gastroenterólogo para un diagnóstico y plan de tratamiento personalizado, hay soluciones que ella encuentra le funcionan a la mayoría de la gente. Esto es lo que nos dijo:

Ruidos de estómago
Estar sentado en una reunión de trabajo y sentirse acomplejado por los gruñidos estomacales es una queja que la doctora Caguiat oye constantemente, pero ella dice que ajustar tus hábitos alimenticios puede calmar los ánimos. “Las verduras crucíferas como el brócoli, las legumbres, coliflor y las coles de Bruselas causan más gas, por lo que se oyen mucho más silbidos en el vientre,” dice ella.

Por supuesto, estos también son los alimentos que son nutritivos, por lo que la solución no es evitarlos por completo. “Siempre les digo a mis pacientes, si no estás acostumbrado a comer una gran cantidad de fibra en tu dieta, comienza lentamente y de a poco empieza a aumentarlo para que tu intestino se acostumbre a ello,” recomienda la especialista.

Si tu estómago todavía está hablando contigo, trata de reducir hábitos. Caguiat agrega que también algunos hábitos podrían contribuir a los ruidos: masticar chicle, comer demasiado rápido o chupar bombillas mientras bebes.

Distensión y estreñimiento
Sentirse como si tuvieras un vientre lleno de gas puede ser incómodo e incluso doloroso. No es una sorpresa que lo que comes es probablemente también el culpable de esto. “Algunas personas son alérgicas a la fructosa, que se encuentra en alimentos como las manzanas y las peras. Otras personas tienen problemas para digerir la lactosa, que se encuentra en los productos lácteos “, dice la doctora Caguiat. “Si eres  intolerante, el cuerpo no absorbe y digiere la comida,” dice ella. Y eso puede causar hinchazón.

La mejor manera de determinar qué es exactamente lo que está causando la inflamación es reunirse con un gastroenterólogo, que puede probar para ciertas alergias. Además, experimentar con tu dieta mediante la reducción de ciertos alimentos que crees que podrían ser los culpables. Si la hinchazón se vuelve tan mala que eres incapaz de pasar todo el gas, de evacuar durante días, o empiezas a vomitar, Caguiat indica que es importante consultar a un médico de inmediato, ya que podría haber una obstrucción intestinal que requiere de atención inmediata.

Diarrea
¿Qué pasa si tienes el problema opuesto y con frecuencia experimentas diarrea? Tener una intolerancia, y por lo tanto no ser capaz de digerir lo que estás comiendo correctamente, puede afectar también. “Intolerancia a la lactosa es una de las condiciones más importantes que veo para la hinchazón y diarrea, y muchas personas no se dan cuenta que son intolerantes a la lactosa,” nos dice la doctora. Al igual que con las curas de distensión y estreñimiento, se sugiere hacerse la prueba por un gastroenterólogo y experimentar con cortar los productos lácteos.

“Algunas personas no se dan cuenta de que hay incluso productos lácteos en el pan y el yogur, y pueden ser sensibles a eso también,” dice ella. Para darle a tu panza un descanso, se sugiere la dieta BRAT (bananas, arroz, puré de manzana, té y tostadas) para hacer crecer las heces. Luego, introducir poco a poco otros alimentos en su dieta.

Hemorroides
Puede que te sorprendas al saber que todos tenemos hemorroides -una vena hinchada o grupo de venas en el ano- que trabajan para ablandar las heces. Sin embargo, se vuelven problemáticas y muy dolorosas si se cuelan, y no eres capaz de tener una evacuación intestinal. “Se pueden inflamar debido a que está haciendo demasiado esfuerzo y las heces están muy duras” dice la Dra. Caguiat.

“Incluso pueden sangrar y romperse, causando un coágulo en el interior. Es extremadamente doloroso y la gente se avergüenza de informar a su médico, ya que creen que no es una cosa normal”.

Pero la Dra. Caguiat dice que no es nada de qué avergonzarse y los médicos pueden proporcionar un alivio, por lo que hay que ir y hacerse controles médicos.
 “Mantener los movimientos intestinales regulares para no tener que esforzarse es la clave”, dice.

Para ayudar, normalmente le da a los pacientes un laxante suave y se les aconseja comer más fibra. “Hacer baños de asiento con sal de Epsom ayuda también”, aconseja ella.

Los problemas digestivos, en todas sus formas variadas y molestas, son extremadamente comunes.

Lo más importante es que no te avergüences de lo que estás experimentando y hables con tu médico para que pueda averiguar exactamente lo que está sucediendo dentro de tu cuerpo, y cuáles cambios pequeños pueden ayudarte a sentirte mejor.