Como muchos dominicanos, Vilma Núñez dejó su país en busca de un mejor futuro. Pero a diferencia de la mayoría, al momento de marcharse, Vilma tenía un excelente trabajo, el apoyo de su familia y un grupo de amigos que adoraba. Pero tenía un sueño, uno que en España podría convertirse en realidad. Lo dejó todo y fue tras él.  

Si tuvieras que presentarte, ¿cómo lo harías? Me defino como una profesional inquieta que siempre tiene ganas de participar en proyectos que no son lo común, proyectos que de verdad van a aportar.

Mercadeo en línea  no es solo cuestión de vender. ¿Cómo lo defines tú? Es una serie de tácticas que realizamos con el objetivo de crear una conexión entre marcas, posibles clientes y clientes. Las hacemos por cualquier canal digital,  ya sea e-mail marketing, web, blogging o redes sociales, para despertar una reacción en la gente y que se cree esa comunicación, esa conexión con el fin de que la gente tenga tu marca o producto en su top of mind y en algún momento realice una compra o la recomiende.

¿Qué te impulsó a entrar en ese mundo?

Siempre he sido una usuaria muy activa de las Redes Sociales, y cuando aún vivía en Santo Domingo veía Facebook como algo interesante, con mucho potencial. Lo vi claro y dije: “Tengo que irme fuera a especializarme, esto de Facebook no va a ser solo algo personal, aquí las marcas van a llegar a tener un espacio y esto va a cambiar la forma convencional de hacer cosas”. Así fue como llegué a España, donde estaba más avanzado el tema de marketing digital. Desde que salí de la maestría, me metí a trabajar en una agencia que se dedicaba solo a proyectos digitales. Ahí empezó mi carrera y confirmé de verdad que era mi pasión.
 
¿Y qué tal la experiencia de conseguir trabajo al graduarte?

Fue un reto, estuve meses en entrevistas. Siempre conseguía entrevistas, pero el problema era que como dominicana, no tenía la residencia y las empresas no estaban dispuestas a hacer todo el trámite. Pero encontré a esta persona, en la empresa, Music World of Mouth, y le dije: “Mira yo no tengo experiencia, pero creo que este trabajo es para mí. Te prometo que voy a aprender”, y ellos me ayudaron con todo. Quien me entrevistó era speaker y esa semana tenía varios eventos. Me apunté en todos y me senté en primera fila. Al tercer evento, me dijo que el trabajo era mío. Estuve detrás de mis sueños, no me quedé en mi casa esperando que llamen.

Hoy tu carrera ha crecido y estás formando una segunda empresa.

Sí, en este momento tengo dos empresas: una es de formación online. Participo en congresos internacionales, en escuelas y universidades de negocios. La otra es de consultoría, donde ayudo a profesionales o marcas que quieren posicionarse en Internet, a empresas que necesitan  abrir su departamento digital o mejorar su estrategia de contenido. En este sentido, lo que quiero ahora es formar a otros consultores, y que trabajemos de forma más masiva con grandes proyectos.  

¿Qué te motivó a mudarte a Miami desde España, donde te iba muy bien?

Las oportunidades profesionales que hay en Latinoamérica. Estoy viajando mucho aquí,  tienen muchas ganas de hacer cosas y algunos países de la región tienen muy buenos presupuestos para manejar. Al estar en España, eran muy costosos los traslados, los viajes muy largos, y nos mataba la comunicación con seis horas de diferencia. Además, tengo planes de hacer más cosas en República Dominicana, así que también quería la ventaja de estar cerca de casa. Siempre he querido devolverle a mi país todo. Ahora cuando organizo un evento es para celebrar todo lo que aprendo y traerlo aquí para que lo pueda disfrutar el pueblo.