República Dominicana es un país rico en lugares turísticos donde se destaca, sobre todo, el paisaje natural, pues en este rincón del mundo encontrarás paradisíacas playas, hermosos ríos e importantes reservas naturales con la isla Saona a la cabeza, la que  representa una gran atracción para los amantes del ecoturismo.

En esta isla, que goza de una superficie de 110 kilómetros cuadrados, el visitante podrá encontrar atractivos naturales como manglares, arrecifes coralinos, lagunas costeras, cuevas, aves y reptiles. Además, asentamientos arqueológicos taínos y cuevas.

Leudys Yerald Paula, guía turístico de Ata Excursiones, explicó que en la isla Saona existen dos poblados. Uno es Mano Juan, un destino de pescadores, con una población de al menos 500 habitantes.

Este poblado consta de energía eléctrica, un centro de atención primaria de salud y una escuela de educación básica.

El otro es Catuano, que tiene una pequeña población de no menos de 10 personas. Esto se debe a que sus residentes van emigrando conforme van creciendo en busca de mejor vida, ya que las únicas fuentes de empleo en el lugar son la agricultura, la pesca y el turismo. El guía dice que todos los negocios comerciales se realizan a través del puerto de la provincia La Romana.

Los medios de transporte para llegar tanto a la Isla Saona como a los poblados de Mano Juan y Catuano son el marítimo y el aéreo. A juzgar por la independencia de esta isla, se podría decir que se trata de un pequeño país dentro de República Dominicana.

“La isla Saona siempre ha sido visitada mayormente por extranjeros, aunque en los últimos años vienen muchos dominicanos, especialmente los días feriados”, expresó  Paula.

En la isla, alrededor de 15 empresas brindan servicios a los visitantes. Entre ellos, de alimentos, bebidas, guías y servicio sanitario. También salón de belleza, spa y la venta de ropa playera, entre otros servicios demandados para el confort de los que visitan el lugar.

Una experiencia única

Llegar a la isla Saona es toda una aventura. Las excursiones, dicen representantes de Ata, embarcan en el puerto de Bayahíbe, ya sea en un catamarán o en una la lancha rápida. Para utilizar este tipo de transporte es obligatorio el uso de chalecos salvavidas y seguir al pie de la letra una serie de instrucciones, para la seguridad de los excursionistas.

“Lo primordial es que todas las personas deben ponerse los chalecos salvavidas, como medida de seguridad, y dependiendo de cómo esté el mar en cuanto al oleaje, embarcamos o no menos personas de la capacidad que tenga la embarcación”, especifica Paula.

En caso de presentarse una eventualidad en alta mar, los operadores y los guías cuentan con aparatos electrónicos de comunicación, como radio transmisor y celulares, además de que el personal siempre está pendiente de la hora en que debe arribar cada embarcación. “Si se percatan de que una no ha llegado en el tiempo establecido, van a la ruta en su rescate”, comentó.

Recorrido

Leudys Yerald Paula dijo  que excursionistas parten desde el puerto de Bayahíbe para embarcarse en lo que es quizás la mejor exeriencia de su vida, en un recorrido de más de 25 kilómetros. El viaje en catamarán puede tardar una hora y media en llegar, pero durante todo el trayecto, además de disfrutar de ritmos, baile y bebidas tropicales, también puede ir disfrutando de un paisaje que solo en República Dominicana se puede encontrar.

Ya en la isla, se pueden observar varios tipos de manglares, también conocidos como bosques salados. Entre ellos, el mangle negro, rojo, blanco y botón. El ministerio de Medio Ambiente prohibió la visita a los manglares, por lo que los excursionistas solo pueden verlos de lejos. En estos ecosistemas habitan diferentes especies de peces y aves, como pelícanos y gaviotas.

Otras de las espectaculares vistas durante el recorrido son dos islitas llamadas Catalinitas, ubicadas a medio camino entre la isla Saona y tierra firme. A éstas fue prohibida la entrada debido a que los visitantes dejaban basura en el lugar y las estaban contaminando.

Un atractivo es la piscina natural en medio del mar Caribe. Allí habitan las estrellas marinas y el agua no es muy salada. No está permitido permanecer en el lugar por mucho tiempo para proteger a las estrellas. Unos 20 minutos son suficientes para darse un chapuzón y hacerse fotos con estas atractivas especies.

Recomendaciones:

• Vestir ropa
   ligera o playera.
• Llevar protector solar.
• Ingerir suficiente líquido y
   poco alimento sólido.
• Cámara fotográfica.
• Bañador.