La confianza es el pegamento de la esperanza. Nadie espera sin fe en alguien o algo. La confianza es una variable fundamental para la acción pública.

Por eso es tan importante contar con herramientas científicas que nos permitan tomar el pulso a la realidad a través de datos objetivos.

La firma Deloitte presentó a la comunidad periodística la séptima entrega de su Barómetro de Empresas.

Los datos arrojados le sirven a los actores productivos para la toma de decisiones informadas.

El resultado de esta entrega muestra el deterioro de la confianza empresarial en el futuro.

Las razones pueden ser múltiples: una percepción más negativa del clima de inversión; la consideración neutral sobre el desempleo; la creencia de que la situación económica no mejorará en los próximos meses; y la percepción sobre la falta de cambio en la disponibilidad de crédito.

La encuesta no lo mide, pero la experiencia nos enseña que lo que no ha sucedido en tres años ya no sucederá en lo que resta de tiempo a esta administración.

Los empresarios empiezan a sacar conclusiones sobre lo ejecutado y no sobre lo prometido. Las políticas públicas dirigidas a las empresas, fuera de la atención parcial a los medianos y pequeños productores agrícolas, brillan por su ausencia.

El Gobierno ha cuidado la estabilidad macroeconómica y muy poco más. Los temas de alto impacto en la productividad de las empresas quedaron en la bandeja de pendientes.

Por ejemplo, el tema eléctrico, la seguridad o la imprescindible reforma al código laboral.

El hecho de que estamos en campaña electoral y los temores naturales a los desbordes financieros que producen los procesos reeleccionistas contribuye a ese deterioro de la confianza.

Los actores productivos conservan el recuerdo de las ansiedades de la reforma tributaria realizada para combatir el déficit provocado por el proceso comicial pasado.

Lo cierto es que los altos ejecutivos de empresas del país valoraron hacia la baja el índice de confianza en el Gobierno.

La noticia es mala para la administración Medina que se encuentra empeñada en sostener en la conciencia colectiva la popularidad mantenida en los últimos tres años.

Lo que podemos afirmar, de acuerdo a estos datos, es que esa popularidad parece haberse reducido mucho.