El dólar, la moneda de referencia en el mercado cambiario, se fortalece con respecto al peso dominicano. Este movimiento de la divisa puede estar relacionado con un desequilibrio entre la oferta y la demanda. Los agentes económicos indican que están confrontando problemas para adquirir cantidades relativamente modestas de divisas.

 En nuestro país opera un régimen de cambio flexible con intervenciones puntuales de la autoridad monetaria. El mercado cambiario determina la apreciación o devaluación de nuestra moneda.

Los sectores productivos no entienden las razones de la escasez en el abasto de dólares, porque el flujo de divisas se mantiene en permanente crecimiento.

La inversión extranjera directa, el turismo y las remesas muestran un vigoroso crecimiento que fortalece nuestras reservas netas de divisas. El Banco Central sostiene que  actualmente son las más altas de la historia.

Los empresarios se pregunta si algún sector de la economía está acaparando grandes cantidades de dólares que generan un desabastecimiento coyuntural; pero, ¿quién tiene capacidad de compra para causar ese efecto?

La política monetaria seguida por nuestro Banco Central contribuye a mantener una imagen del país alineada con los principios de una buena administración de la macroeconomía,  respetuoso de la libertad de mercado y con una prudente política de intervención cambiaria cuando se justifica.

 En un país de un mercado abierto y con importantes volúmenes de importanción de bienes terminados, servicios o materias primas, el nivel de la tasa cambiaria es una variable clave para el éxito de las operaciones comerciales.  
 
 La repetición de experiencias negativas en las operaciones de compra y venta de dólares tiene un efecto de contagio que contribuye a deteriorar la confianza de los agentes económicos y al aumento de las presiones sobre el mercado cambiario.

Una explicación del Banco Central sobre las razones que causan el cuello de botella cambiario se impone para establecer si las fluctuaciones  son un fenómeno coyuntural o si están motivadas por alguna debilidad de los fundamentos económicos. El silencio no es una opción en materia económica tan delicada.