La corrupción tiene un impacto serio sobre la economía. El Banco Mundial indica que la corrupción puede mermar el crecimiento económico de cualquier país entre medio punto y un punto porcentuales cada año.

El Producto Interno Bruto Total de nuestro país es de unos 71 mil millones de dólares, aproximadamente. El cálculo del costo de la corrupción basado en el indicador del BM daría como resultado una pérdida de 710 millones de dólares anuales. Esta cifra representa un cinco por ciento del Presupuesto General del Estado presentado al Congreso para el próximo año.

 El indicadordel BM es una cifra promedio del impacto de la corrupción en el mundo. Si desagregamos del conjunto a las economías menos corruptas del mundo subiría el promedio mundial. No sería exagerado estimar el impacto de la corrupción en la economía nacional como muy superior al promedio mundial.

Esta distracción de riqueza anual representaría en una década la cuarta parte de nuestra deuda externa. Lo peor es que este capital solo visible en la opulenta arrogancia de los funcionarios corruptos tiene como destino final alguna cuenta cifrada.

La corrupción es la principal responsable de la deuda social acumulada. El dinero necesario para atender las necesidades básicas de los ciudadanos se pierde en la ejecución de proyectos sin transparencia.

La opacidad con la que se manejan importantes proyectos de inversión pública impide la imprescindible auditoria ciudadana que garantice el uso idóneo de los recursos públicos.

La ciudadanía debe exigir la implementación de medidas  de riguroso control, rendición de cuentas y un sistema de consecuencias que pueda reducir la prevalencia de la corrupción en la ejecutoria pública.

La desigualdad social no se podrá reducir si seguimos convirtiendo la riqueza pública en patrimonio privado. La inversión en transparencia retorna en mayor disponibilidad de recursos para el gasto social.

Los funcionarios públicos han prometido transparencia en la posible operación de ventas de acciones del proyecto de las plantas a carbón de Punta Catalina. Eso está bien. Pero mucho mejor sería comprometerse a implementar la transparencia en todas las ejecutorias pública. Los recursos salvados serían enormes.