Estamos en en el país del eterno retorno. La inclinación a caminar en círculos no nos deja avanzar.

El presidente de la comisión de justicia de la Cámara de Diputados, Demóstenes Martínez, reveló que el proyecto de ley para modificar el Código Penal vigente sería aprobado tal y como fue sancionado antes de ser anulado por el Tribunal Constitucional.

Esta información indica que nuestros representantes persistirán en el propósito de hacer aprobar los artículos de la discordia que divide la opinión del país entre los defensores de la vida como valor absoluto y aquellos que la entienden como un valor relativo que depende de ciertas condiciones.

Conviene recordar que en razón de una observación presidencial, alineada con el concepto relativo de la vida, la Cámara de Diputados introdujo un texto alterno que al intentar complacer a unos y otros terminó por no complacer a nadie.

La manzana de la discordia, sin duda, es el artículo ciento diez y su párrafo que introducen unas eximentes innecesarias en el caso de abortos involuntarios durante el trabajo de parto y claramente contrarias a la Constitución en los casos de violación, incestos o malformaciones.

El artículo treinta y siete de la Constitución vigente expresa de forma clara y sin excepciones que el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte.

La experiencia internacional indica que establecer esas eximentes significaría abrir una brecha legal que permitiría la realización de abortos no justificados solo por invocar cualquiera de las causas citadas en los referidos artículos.

La actuación genuflexa de los legisladores ante intereses foráneos, por convicción o conveniencia, mantiene el país en una discusión cerrada con nuestra Constitución.

El país deberá prepararse entonces para repetir en el espacio público un debate que por tocar el valor máximo de la vida humana absorbe todas las energías de la sociedad.

El debate provocará también el retorno de los recursos jurídicos al espacio de la justicia constitucional. Esperamos que en esta ocasión los jueces se pronuncien sobre el fondo de la discusión y cierren este eterno retorno.