La lucha por la igualdad tiene muchos capítulos, pero ninguno más largo que el de la igualdad de género.

La construcción de una institucionalidad democrática madura no puede darse en ninguna sociedad que no se preocupe por establecer políticas públicas igualitarias entre los sexos.

El proceso democrático exige la inclusión de todos los ciudadanos. Las mujeres representan mas de la mitad de la población dominicana. La imposibilidad de escuchar las voces de las mujeres y atender sus demandas lastra el proceso político.

Los avances normativos de la igualdad de género son indudables, pero todavía falta mucho para integrarlos en la convivencia práctica de la interacción social.

La confirmación de ese lento progreso se determina con la revisión de la participación de las mujeres en los cargos de decisión pública. En nuestro páis todavía no hemos tenido la primera mujer presidenta y apenas contamos con menos de una tercera parte de mujeres en la representación legislativa.

La misma escasa representatividad se presenta en los cargos gerenciales del sector privado.
La solución a este problema es de primera importancia desde el punto de vista humano. Una sociedad no puede llamarse verdaderamente moderna con la mitad de su población padeciendo inequidad.

Las consecuencias negativas de la desigualdad de género no son solo políticas o sociales, sino económicas. La subutilización de las mujeres hace que la dinámica económica funcione por debajo de su potencial real.

Las investigaciones sobre el impacto de una mayor inclusión de las mujeres en el mercado de trabajo ponen en evidencia un impacto positivo del crecimiento desde un cinco por ciento, para los paises desarrollados, hasta un treinta por ciento, en economías en vía de desarrollo.

El impacto en la productividad futura de la economía del trato igualitario de la fuerza de trabajo femenina aumenta por la mayor inclinación de las mujeres a invertir los ingresos en la educación de los hijos.

El cuerpo social caminará cojeando hasta que no se incorpore a plenitud y en igualdad a la mujeres en todas las actividades de la sociedad. La desigualdad de género es un muy mal negocio para nuestro país.