El principal partido de la oposición a través de su excandidato presidencial, Luis Abinader, propuso como una condición imprescindible para recuperar la convivencia democrática la discusión de un Pacto Político.

La democracia necesita garantizar equilibrio en la competencia política. El último proceso electoral puso en evidencia que nuestro sistema político carece de los imprescindibles contrapesos para una justa participación.

La disparidad en la disponibilidad de recursos financieros y los sesgos indudables de las instituciones arbitrales de la democracia crean dificultades a la alternabilidad.

Estas fallas institucionales permiten la evolución continua de una hegemonía partidaria que se fortalece en el ejercicio del poder a través del uso discrecional de los recursos públicos.

El control directo de las instituciones arbitrales como la JCE o el TSE mediante la infiltración de militantes políticos en la superioridad numérica requerida para controlar sus decisiones.

La actuación del TSE en la crisis y posterior división del PRD fue una muestra del uso de este organismo contencioso en el propósito de fragmentar y absorver la única fuerza política con capacidad para oponerse al proyecto continuista del oficialismo.

Los partidos políticos acusan una involución democrática notable. La selección de candidaturas atendiendo a su capacidad financiera y no a su representatividad expresan su debilitamiento como instituciones articuladoras de la participación.

La JCE retrocedió todo lo que había avanzado en los últimos procesos por el predominio autoritario en su conducción y la imprudente improvisación modernizadora.
Un sistema político con un Tribunal Superior Electoral sin independencia, partidos políticos autoritarios y una Junta Central Electoral incapaz para organizar unos comicios sin sobresaltos no garantiza la convivencia democrática.

El Pacto Político se impone como una condición imprescindible para la gobernabilidad futura del país. El proceso debe llevarse a cabo con la participación de toda la sociedad, porque la política no debe dejársele solo a los políticos.