Los alcaldes y regidores de varias provincias decidieron aprobar resoluciones para aumentar los sueldos y las pensiones.

La actuación de los funcionarios municipales desconoce el mandato constitucional que prohíbe legislar en beneficio propio.

La decisión de los ayuntamientos provocó la natural repulsa ante una actuación desbordada. Los ciudadanos de las provincias organizaron manifestaciones frente a los cabildos para mostrar su indignación.

La inoportuna decisión de los regidores se pone de manifiesto precisamente cuando las autoridades están conduciendo un proceso de negociación con los representantes de los trabajadores del sector salud para mejorar sus condiciones de trabajo.

No se puede justificar bajo ningún argumento que un regidor reciba un salario tres veces superior a un médico. El trabajo de los ediles puede ser todo lo importante que se quiera, pero no se puede comparar con la responsabilidad de los servidores de la salud.

En la tradición de servicio público de nuestro país siempre fue ejercida la función edilicia de forma honoraria. Los mejores profesionales del derecho, la arquitectura o la ingeniería sirvieron de manera honorable y desinteresada a su comunidad.

La cultura de botín de la politiquería partidaria convirtió un espacio de servicio en un empleo para compañeritos. La ambición sin límites de los actores políticos desean compensar con aumentos un trabajo que por su poca calidad no lo merece.

Los partidos políticos, con honrosas excepciones, actúan con su proverbial negligencia. La actuación oportuna de sus principales dirigentes detendría el poco misericordioso asalto al erario.

La disciplina organizacional que obedecen en otras cuestiones debería ponerse de manifiesto para cuidar los intereses económicos del pueblo dominicano.

La sociedad espera la actuación responsable de estas organizaciones; de no hacerlo estarían aprobando la mala conducta manisfestada por los funcionarios municipales.

El todo vale ha funcionado para unos pocos, pero no creemos que pueda funcionar siempre para todos. La democracia así no se sostendrá.