La decisión de eliminar el subsidio a los gremios del transporte urbano, interurbano, turístico, de pasajeros y de carga produjo un debate que todavía se prolonga.

El debate no cuestiona la decisión de suprimir la facilidad a los transportistas, sino la extensión o no a otros sectores favorecidos.

En la Ley General de Presupuesto Nacional que se conoce en el Congreso de la República está contenida una partida de unos veintiseis mil millones de pesos por concepto de subsidios del combustible.

El ministro de Industria y Comercio, Temístocles Montás, en su comparencencia pública para anuciar la medida, explicó que los subsidios se empezaron a aplicar en un contexto de altos precios del petróleo en el mercado internacional. La reducción del precio del barril de crudo y el desvío hacia otros fines de la mitad del subsidio hace innecesario el sacrificio fiscal.

Las dos razones son dos buenas razones, pero no solo para justificar la eliminación del subsidio al sector transporte. La reducción del precio del petróleo beneficia a todos los consumidores por igual y tendríamos que preguntar: ¿La distorsión del desvío de los galones subsidiados ocurre en otros sectores favorecidos?

Los medios de comunicación recogen opiniones de diferentes sectores que piden la eliminación total de los subsidios a los combustibles a las zonas francas, contratistas de obras públicas, empresas mineras y generadoras. El sacrificio fiscal en conjunto representa una cantidad de dinero cinco veces superior a la del sector transporte.

Las autoridades deben explicar muy bien las razones que justifican seguir manteniendo estas facilidades a sectores productivos que no traspasan de ninguna manera esos beneficios a la ciudadanía.

El principio de equidad faltó siempre en la aplicación de esa política de subsidios. La mayoría de los actores productivos, de sectores sensibles de la economía, no disfrutaron nunca de esa ayuda.

Las empresas industriales, los constructores privados, empresas de servicios y comercios tenían que competir pagando los precios del mercado.

El país se pregunta si la decisión valiente del Gobierno debe considerarse un primer paso en el camino de la eliminación total de los subsidios.