La investigación de la desaparición y presunto asesinato de la niña Carla Massiel Cabrera Reyes generó un debate sobre la posibilidad del tráfico de órganos en el territorio nacional. La opinión de expertos médicos y de las autoridades descartó esta posibilidad por el alto costo y complejidad de un procedimiento de esta naturaleza.

La declaración de uno de los principales sospechosos del rapto y posterior muerte de la niña, Darwin José Trinidad Infante, indicó que el móvil de la acción fue la extracción de órganos para una clínica de la parte oriental.

Las autoridades del INACIF todavía no han emitido un informe concluyente sobre la identidad del cadáver encontrado en el kilómetro veintitrés de la autopista Duarte, en el sector la Cuaba.

La Procuraduría General y el Ministerio de Salud Pública decidieron intervenir y cerrar dos centros clínicos privados de la zona oriental. La ejecución de una medida de esta naturaleza robustece la posibilidad de que en nuestro país exista una red de tráfico de órganos.

La casi totalidad de los especialistas consultados descartan la posibilidad de que en el país exista la capacidad instalada para manejar un procedimiento confiable de extracción y conservación de órganos de manera ilegal.

La necesidad de que una persona fallezca en una sala de cuidados intensivos, conectada a un respirador mecánico para mantener los órganos oxigenados y con los equipos adecuados para la extracción convierte la tarea en casi imposible. Los especialistas concluyen que se trata de una leyenda urbana.

El crimen hace posible, a menudo, lo imposible. El propio imputado habla de sumas millonarias envueltas en el proceso. La posibilidad de que un centro clínico tenga la infraestructura requerida y la combine con la ambición de algún profesional de la medicina con la experiencia necesaria haría real lo improbable.

La actuación tan firme de las autoridades no creemos que esté apoyada solo en la información facilitada por el imputado. Los días por venir aclararán si fue un exceso erróneo o un duro golpe a una red de tráfico de órganos.