La esclavitud terminó oficialmente dos veces en nuestra historia. Las dos veces como resultado de los ejércitos de ocupación haitianos. La primera, Toussaint Louverture; la segunda, Jean Pierre Boyer.

Estas dos aboliciones no han sido suficientes para erradicar el problema del trabajo forzado de la vida de nuestros ciudadanos. El país, de acuerdo con los datos publicados en el Índice de Esclavitud Global, cuenta con  ciento cuatro mil ciudadanos que viven en esclavitud moderna.

El tema es incómodo, pero no puede ser evadido. La esclavitud moderna, a diferencia de la antigua, tiene un componente social. El amo que esclaviza actualmente es la ausencia de protección social.

El catálogo de actividades y sectores que participan de esta condición operan en su mayoría en la informalidad y la ilegalidad, pero también participan de esta práctica sectores de la economía formal.

El país, no hay duda, que hace esfuerzos por superar esta atávica condición, pero no es suficiente. La falta de recursos o de un plan adecuado son las más sobresalientes.

Los que se escandalizan al oír el tema deben saber que el trabajo aparentemente voluntario que realizan los niños y jovenes al limpiar cristales en las calles de la ciudad es trabajo esclavo. Las jóvenes que son engañadas por las redes de trata de blancas para ser empleados en trabajo sexual en contra de su voluntad son esclavas. Los trabajadores agrícolas o de la construcción que laboran sin ninguna protección social mínima también califican como tales.

Una sociedad verdaderamente moderna no puede tolerar que sus actividades productivas tengan como componente laboral a un trabajador forzado.

Las opciones para una solución necesitan de la voluntad decidida del Gobierno. El Ministeri Público debería tener personal especializado investigando los casos de trabajo infantil y la trata de personas.

En el caso de los trabajadores migrantes es imprescindible fortalecer su formalización para que puedan recibir la protección social necesaria.

No hay dignidad sin libertad. Erradiquemos definitivamente la esclavitud.