El problema de la basura es que seguimos tratándola  solo como un problema y no como una oportunidad. La basura no es solo desperdicios. La basura es materia prima con valor.

El tratamiento de la basura solo como problema conduce a convertirla en uno. Los ciudadanos, al no percibir valor de retorno, intentan deshacerse de ella de cualquier modo. En el mejor de los casos usan bolsas para introducirla sin ningún criterio de clasificación; en el peor, la tiran en el primer lugar disponible.

Los ayuntamientos, como responsables del aseo público, buscan resolver lo que entienden también como un problema haciendo en grande lo que el ciudadano hace en pequeño: recibir en contendores la basura no clasificada y transportarla hasta un vertedero donde se acumulará sin ningún objetivo productivo.

El círculo vicioso de la basura se repite a diario sin lograr nunca el propósito de tener espacios públicos libres de su presencia. La combinación de la incivil conducta ciudadana y el atrasado sistema de recolección y deposición se encargan de que no sea así.

La deposición de desechos en vertederos produce gases que impactan el medio ambiente. La ineficiente recolección contribuye con las inundaciones en las zonas urbanas, la polución del aire y el crecimiento de las enfermedades respiratorias, la diarrea, dengue, zika o leptospirosis.

El cambio de visión con respecto al tema es el factor clave de éxito para conseguir resultados diferentes. Ese modo de ver la basura solo como problema provoca que perdamos una gran oportunidad.

La basura también es un negocio. La cantidad de empleos o las divisas por la exportación  de los materiales recuperados que puede generar un sistema de gestión, clasificación y reciclaje de basura  impactaría positivamente al crecimiento de nuestra economía.

Los nuevos alcaldes deben comenzar su gestión  con el establecimiento de un sistema que trabaje en la conciencia ciudadana para clasificar la basura en origen, una recolección moderna y una deposición final en plantas capaces de transformar la basura en materia prima para producir energía, abonar los terrenos agrícolas y fabricar productos tecnológico.

Pensar diferente es actuar diferente.