El Poder Ejecutivo sometió ayer al Congreso Nacional un proyecto de ley que sustituye por deuda pública, a través de la emisión de seiscientos millones de dólares en bonos, el financiamiento aprobado entre el Estado dominicano y el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (BNDES), de Brasil, para la construcción de la Central Termoeléctrica en Punta Catalina, Baní, provincia Peravia.

La oposición rechaza la medida por considerar que la aprobación de préstamos sin control podría conducir al país a una situación de insostenibilidad de la deuda. La proyección del endeudamiento externo del país alcanzaría para el próximo año unos treinta y siete mil millones de dólares. Lo que muchos consideran un nivel difícil de manejar para nuestra economía.

La necesidad de financiar los crecientes presupuestos de los últimos años ha colocado al país sobre una bola de nieve de endeudamiento que se incrementa en la medida en que lo hace la expansión del gasto y la necesidad de repago. El país necesitará unos ciento setenta y cinco mil millones de pesos para cumplir con el déficit programado. Lo que contribuirá a hacer más rígido y limitado el presupuesto.

La teoría económica todavía no es concluyente con respecto a los niveles adecuados de endeudamiento para una economía determinada. La relación entre deuda y PIB adecuada para un país como el nuestro no debería superar treinta y cinco por ciento o representar más de dos veces y media mayor que los ingresos anuales. La deuda del país representará un cincuenta por ciento del PIB y más de dos veces y media que los ingresos de año.

El proyecto de Punta Catalina muestra avances importantes. El país no se puede detener en su construcción. La única esperanza para la economía del país es que la anunciada transferencia de acciones al sector privado pueda ser posible. La entrada de esos mil millones de dólares se convertirá en asunto de vida o muerte financiera para el Gobierno.

Las autoridades están conscientes de los apremios financieros del país. El modelo económico fundado en deuda y déficits colapsó. El país tiene que ser sometido a un proceso de transformación que permita un diseño más eficaz y eficiente de la burocracia pública.

La hora de la responsabilidad fiscal llegó.