El uso de bombas de fabricación casera para tomar como blanco una estancia infantil en la provincia María Trinidad Sánchez es un acto reprobable.

La inconformidad causada por las irregularidades del proceso electoral pasado no justifican los actos violentos como mecanismo de protesta.

La acción puede calificarse, sin exageración, como terrorismo puro y, con el agravante de que fue ejercido contra niños inocentes.

El rudimentario artefacto explotó al impactar, sin causar daños materiales o humanos, con la pared de una estancia infantil ubicada en el sector de San José de Villa.

Lo mismo se puede decir de la bomba arrojada en la casa del abogado peledeísta Freddy Frías. La razón se defiende con argumentos fuertes y no con el argumento de la fuerza.

 Las autoridades deben investigar la procedencia de estas acciones vandálicas. No se debe cometer el error de atribuir el origen de las mismas a organizaciones políticas o personas sin indicios sólidos, porque es frecuente utilizar la infiltración de antisociales para desnaturalizar pacíficas convocatorias a la protesta.

El Frente Amplio de Lucha Popular, en su legítimo derecho, convocó a una huelga para reclamar reparación por los daños causados por la irregularidades electorales.

Esta organización decidió canalizar sus aspiraciones de cambios sociales a través de los mecanismos democráticos establecidos. No es aconsejable que involucione hacia métodos de lucha superados.

Nuestro país necesita la paz para construir progreso. Las actividades productivas son realizadas, en un sesenta por ciento, por emprendedores informales que no pueden darse el lujo de peder un solo día de trabajo.

 Esperamos que los sucesos desafortunados producidos en medio de las protestas de Nagua sean aislados. Los dirigentes políticos de todos los niveles tienen el deber de encauzar los ánimos de sus seguidores por las vías institucionales a su alcance.

Las autoridades tienen la responsabilidad, por su parte, de tender los puentes del diálogo para recuperar la convivencia que permita la gobernabilidad. La indiferencia no es la respuesta.