La construcción de la democracia es un proceso en permanente evolución. Estas elecciones, como todas, dejan  lecciones de acciones buenas que debemos repetir y muchas otras de malas acciones que deberíamos erradicar para siempre.

Este proceso confirma la vocación electoral de ciudadanos y partidos. El voto es la herramienta reconocida por todas las organizaciones del sistema como la única aceptable para acceder al poder.

El compromiso de los ciudadanos con el sufragio, contra todo pronóstico, se mantiene estable.
La apatía con la democracia todavía no salta del pensamiento a los actos. Los ciudadanos verbalizan inconformidad, pero nunca dejan de participar.

 Los ciudadanos podrán votar bien, mal o muy mal, pero siempre votan. La esperanza, al final, le gana la partida al desaliento. Las estadísticas de participación deben interpretarse con el atenuante de los incovenientes que alejaron a muchos de las mesas.

Los tres tiempos de una elección son antes, durante y después. Las acciones negativas son frecuentes en el antes y en el después. El durante siempre es ejemplar.

Las tensiones del antes son provocadas por los excesos del que está arriba y por los temores del que está abajo. Por esta razón, la institución arbitral, la JCE, debe reducir la influencia partidaria en su composición. Así ganaría confianza y autoridad incuestionables.

Los enfrentamientos por el tema de la operación manual en paralelo con la automática consumió energías que muy bien pudieron utilizarse para garantizar la adecuada logística. Ahora que vemos todo en retrospectiva comprendemos que pudimos ahorrarnos estas discusiones estériles.

Los temores que la prudencia advirtió se hicieron reales. Nuestra proverbial incapacidad para el orden se puso de manifiesto en la tardía instalación de los equipos. La operación manual terminó salvando el proceso electoral.

La mayor enseñanza de todas es la imprescindible humildad en los procesos de modernización. Los cambios apresurados no son practicables. El mejor cambio es el que se instala con gradualidad. La automatización será una realidad, pero será necesario experiencia y condiciones adecuadas.