En las negociaciciones para la reforma del Código Laboral la cesantía se ha convertido en la ficha del tranque. Los trabajadores desean conservar ese derecho adquirido y los patronos reformarlo o cambiarlo.

Las dos partes poseen buenos argumentos para defender sus intereses respectivos. Los trabajadores necesitan ese respaldo económico para afrontar el despido y la búsqueda de nueva colocación. Los patronos requieren reducir los costos de contratación y despido para flexibilixar el mercado laboral. Lo propuesto hasta ahora no cumple con el requisito básico de toda negociación: ganancia para ambas partes.  

Los empresarios ni los trabajadores se muestran muy entusiasmados con la posibilidad de crear un seguro de desempleo. La complejidad de su implementación y manejo disuade hasta al más optimista. Así que habría que buscar otra alternativa, aceptable para las partes. que sea sencilla de implementar y manejar.

En Austria, país europeo, se implementó un original sistema de indemnización por despido que tiene la doble condición de brindarle seguridad al trabajador y otorgarle flexibilidad al empleador. No estaría mal que los negociadores dominicanos estudiaran la pertinencia de una posible adaptación en nuestro mercado de trabajo. El sistema se conoce como La Mochila.

El funcionamiento es como sigue: el empleador abre a nombre de cada trabajador una cuenta de indemnización en la que aporta el 1.53% del salario bruto mensual. El fondo es gestionado por una institución financiera para producir rentabilidad. El Estado garantiza el 100% del capital. La totalidad del fondo es propiedad del trabajador. En el momento de ser despedido su mochila va con él al próximo trabajo o puede de inmediato retirar por completo lo ahorrado para una inversión.  

El sistema funciona como un salario diferido y conserva para el trabajador el espíritu proteccionista de la cesantía, mientras reduce los costos de contratación y despido para el empleador. La mayor flexibilidad del mercado laboral permitiría una mayor contratación, reduciendo las cifras de desempleo.

Como en todas las cosas de la vida, el camino intermedio se convierte en el mejor de los caminos.