El pensador Claude Lévi-Estrauss acuñó los términos de sociedades frías y calientes para diferenciar los grupos humanos que preferían la tradición frente a los que optaban por la novedad.

Estas categorías son muy útiles, pero no se dan en estado puro en ninguna sociedad. La realidad es que son dos tendencias que conviven.

Diferentes grupos sociales en una misma sociedad pueden no mostrar frialdad en los avances políticos, pero en cambio ser calientes en cuanto a las novedades económicas.

En todos los grandes debates que afectan a una sociedad puede notarse la tensión entre los que aspiran a conservar y los que defienden el cambio.

Entre la posición fría o caliente no se puede establecer diferencias de calidades, porque eso dependerá del contexto del debate.

En el debate sobre el mantenimiento del conteo manual en paralelo al escrutinio automatizado están implicadas la tendencias frías de la sociedad y las calientes. Las dos con argumentos razonados.

La sociedad dominicana en general, los partidos y el propio organismo comicial se encuentran atrapados entre dos bienes. La posición fría que defiende el conteo manual garantiza seguridad. La caliente que prefiere la automatización, rapidez.

Esa es la razón de que la discusión se esté prolongando de manera peligrosa. No es nunca sencillo escoger entre dos bienes.

En situaciones así, la prudencia aconseja mantener la apertura necesaria para encontrar el satisfactorio camino del medio.

No conviene amurallarse en posiciones cerradas, porque se impediría la posibilidad de una solución aceptable para todas las partes.

La experiancia indica que todos los conflictos entre posiciones frías y calientes terminan cuando se encuentra una posición tibia.

La JCE tiene una gran oportunidad de cerrar este incómodo debate permitiendo que, a requerimientos de cualquier parte interesada, se permita la realización del conteo manual, antes de la transmisión de los datos, en todos los niveles de elección.