La inscripción como postulantes a repetir de los miembros actuales de la JCE coloca al país sobre una senda que termina en la pérdida de la gobernabilidad.

La traumática experiencia de las pasadas elecciones está fresca en la memoria de los ciudadanos. La desorganización fue de una dimensión tan importante que no estímuló el espíritu de celebración en los ganadores y mucho menos la aceptación de los derrotados.

El informe presentado ante la asamblea de la OEA por Andrés Pastrana recoge de manera objetiva todas las deficiencias  del organismo electoral. La involución con respecto a los anteriores procesos fue evidente. El país todavía no se recupera de la mala experiencia.

El deterioro de la credibilidad de la institución es el resultado de la pérdida de confianza en la actuación arbitral equidistante de los actuales miembros. La mala imagen del organismo electoral produce un rechazo entre importantes actores de la sociedad.

Los partidos de oposición en bloque y organizaciones de la sociedad civil entienden como una provocación la terca ambición de permanencia de los actuales miembros. La ratificación sería una evidente imposición de la hegemonía senatorial del partido oficial.

El retiro de todos los partidos de la oposición del espacio de diálogo moderado por monseñor Agripino Núñez Collado representa un peligroso quiebre en el débil puente tendido entre las organizaciones políticas.

La agenda institucional política no parece estar entre las prioridades de la presente administración. Lo que constituye un error. El ambicioso programa delineado en el último Consejo de Gobierno Ampliado no podrá desarrollarse a cabalidad en un clima de contradicción permanente. La paz política es imprescindible para conseguir la prosperidad.

La expresión mayoritaria del voto, que favoreció al partido oficial, no debe ser interpretada como un permiso para el ejercicio excluyente del poder. La democracia necesita también de las minorías.

La ratificación de los actuales miembros de la JCE sería la lanza rota que decretaría la entrada a un conflicto de consecuencias impredecibles.