La semana pasada, el sargento mayor Fermín Cuevas denunció que sus superiores le ordenaban brindar seguridad a los puntos de drogas. Ninguna reacción oficial. La semana pasada el país fue colocado en una lista de los más corruptos del mundo. Ninguna reacción oficial. La semana pasada también un importante funcionario confesó que el dinero había corrompido a dirigentes del partido de gobierno. Ninguna reacción oficial.

La lista podría alargarse en monótona sucesión de decisiones públicas que afectan el desenvolvimiento diario de las actividades de la gente, pero creemos que con esos pocos ejemplos queda claro el punto: el silencio como respuesta oficial. La sociedad pregunta y las autoridades no responden; y cuando responden, no lo hacen como espera la gente. El Gobierno parece tener una agenda particular dictada por sus propias necesidades y no por las necesidades del conjunto del país.

En los años sesenta el profesor de psicología Philip Zimbardo llevó a cabo un experimento que luego se haría famoso por ser la base científica de la teoría que explica el contagio de la conducta criminal conocida como las “Ventanas rotas”.

El experimento se llevó a cabo de la siguiente manera: el profesor Zimbardo dejó un auto descuidado en las peligrosas calles del Bronx, con las puertas abiertas y las matrículas arrancadas, para observar qué ocurría. A los diez minutos comenzaron a robarle piezas; a los tres días era solo un cascarón; después, comenzaron a destrozarlo. La misma conducta fue mostrada por habitantes de un barrio rico de Palo Alto, California.

Este experimento es una perfecta metáfora de las consecuencias del descuido. La experiencia del profesor de la universidad de Stanford también sirve para explicar los resultados de la indiferencia ante los problemas. El Gobierno comete un error al mostrar poco interés en responder con acciones ante problemas morales, sociales o económicos. El descuido que demuestra la actitud de “ninguna reacción oficial” es una pendiente enjabonada por la que puede resbalar el orden y la paz social.