La frase que aconseja retirar del montón la mazana podrida se demuestra cierta a través de los siglos.

Chaucer, en su cuento del Cocinero, habla de que es conveniente retirarlas del montón para que no dañe a las demás; porque, agrega el poeta, el sirviente disoluto debe ser despedido antes de que su ejemplo pierda a todos los demás de una casa.

En el barril de la justicia fueron encontradas manzanas podridas. Lo que era un rumor de pasillo se convirtió en una noticia confirmada.

La investigación realizada por la Procuraduría General de la República informa sobre las actividades no éticas de seis jueces con respecto a importantes casos sobre narcotráfico, lavado de activos, sicariato y corrupción.

La acusación es de altísima gravedad, porque incluye la participación de un juez miembro titular del Consejo del Poder Judicial.

El escándalo público no se hizo esperar. La decisión de suspenderlos y someterlos a juicio disciplinario tampoco.

El rosario de inconductas es amplio: el magistrado Arias Valera está acusado de prevalerse de su condición de miembro titular del CPJ para influir a jueces mediante dinero, protección o chantaje para conseguir decisiones complacientes.

El poder judicial es el garante de que el sistema de consecuencias de toda sociedad funcione. La posibilidad de que desde su órgano de administración y disciplina se promueva la realización de actos reñidos con los compromisos éticos y legales de la función de juez pone en cuestionamiento todo el sistema.

Las manzanas podridas deben hacernos pensar en el barril. Sabemos que un ambiente cálido produce los patógenos que echarán a perder las frutas.

El Poder Judicial acoge y reproduce todos los agentes patógenos que enferman la institucionalidad: la manera en que son escogidos los jueces; cómo y por qué son promovidos, degradados o trasladados; cuál es el sistema de compensación o incentivos; y qué ejemplos dan los niveles superiores a los inferiores.

Esta identificación de manzanas judiciales podridas no deben verse como un punto de llegada, sino como un punto de partida. El CPJ tiene que examinar cuidadosamente a todos los jueces. La justicia toda tiene que hacerse un examen responsable para descubrir y aniquilar el gusano de la perdición.