Conviene recordar la anécdota del jefe indio que cuenta la advertencia a su nieto de la batalla que se libra en el interior de cada persona. El jefe indio dijo que la batalla era entre dos lobos dentro de cada uno de nosotros. El lobo del Miedo y el lobo de la Fe. El lobo del Miedo causa ansiedad, preocupación, incertidumbre, indecisión e inacción. El lobo de la Fe brinda calma, convicción, confianza, entusiasmo, decisión y acción. El nieto se quedó pensando, y preguntó: “¿Cuál de los dos gana?” El viejo jefe contestó: “El que alimentes”.

Esa batalla personal también se traduce en toda nuestra experiencia de vida colectiva. Esta semana comienzaa la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos. Los delicados temas de su agenda presagian retos difíciles para la continuidad de la consolidación del organismo hemisférico. La discusión sobre la precaria situación financiera de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la aplicación o no de la Carta Democrática a Venezuela o la posición del organismo sobre los temas de vida y familia causarán situaciones conflictivas dentro y fuera del recinto de discusión.

La violación a los derechos humanos todavía es moneda corriente en los países miembros. La CIDH, tanto con sus decisiones como con sus omisiones, genera recelos sobre la conveniencia de su permanencia. La duda provoca reducción de aportes financieros de países miembros para su sostenimiento. Aquí debiera quedar definida la sostenibilidad de una institución fundamental para la defensa de los derechos humanos.

La escalada de la crisis política, económica y social en Venezuela hace obligatoria la discusión de los mecanismos que deben activarse para conseguir una solución satisfactoria para las partes en conflicto y que sea apegada a la Constitución y las leyes de ese país. Las deficiencias democráticas de la mayoría de los Estados miembros y las simpatías ideológicas provocan un deseo, no muy bien disimulado, favorable a la inacción. No será posible ignorar la situación, así que tendrán que discutirla y decidir.

Una parte de la sociedad dominicana, liderada por la iglesia Católica, decidió manifestar de manera pública el rechazo a la posición del organismo sobre el aborto y el matrimonio homosexual por ser contrarios a la cultura y a las normativas nacionales. La expresión pública de rechazo provocará una respuesta del organismo que, posiblemente, atice la contradicción.

La OEA sentirá esa lucha interior entre el lobo del Miedo y el lobo de la Fe. La pregunta que deberá responder es a cuál de los dos decidirá alimentar.