Los trabajadores de “call center” afiliados a sindicatos denunciaron las prácticas abusivas sufridas en su relación laborar con estas empresas que operan bajo el “régimen de Zona Franca”.

El comportamiento abusivo implica la reducción del salario, incumplimientos de las normas de maternidad, maltratos, acoso laboral, etc. Los empleados exigen a sus patronos el cumplimiento de los establecimientos de un espacio de diálogo para solucionar el punto muerto.

Este importante sector se ha convertido en los últimos años en el sector más dinámico en la creación de empleos. La cantidad de jóvenes colocados alcanzan unos cincuenta mil. Los programas de inglés por inmersión financiados con recursos públicos garantizan plazas de trabajo para los cerca de diez mil estudiantes graduados.

El proceso de globalización desplaza ocupaciones laborales repetitivas desde los países desarrollados hacia los más atrasados. Las grandes corporaciones prefieren localizar, por razones de costos, fuera de su territorio tareas simples que no requieren ningún conocimiento especial diferente al inglés.

Las empresas pioneras en el ramo fueron corporaciones globales del área de la tecnología que para continuar su proceso de expansión necesitaban enormes cantidades de recursos humanos. India y Pakistán fueron pioneros en la habilitación de espacios preparados con los recursos informáticos necesarios para dar soporte técnico y atención al cliente a esas multinacionales a una fracción del costo doméstico.

El mercado de servicios tercerizados ha demostrado ser un importante motor de crecimiento para América Latina. El volumen de negocios que se mueve anualmente en la región alcanza unos nueve mil millones de dólares. La puerta de entrada a una variedad de servicios con mayor valor agregado son los “call centers”.

La profesionalización de los recursos humanos y los beneficios acumulados con los servicios más sencillos permitieron a muchas empresas en Costa Rica, por ejemplo, instalar sofisticadas infraestructuras tecnológicas que les permitieron recibir contratos para operaciones más complejas. IBM invirtió unos trecientos millones de dólares en la ciudad de Heredia, Costa Rica, para monitorear los eventos de seguridad de sus clientes.

Las autoridades deben poner atención a un sector que está aportando mucho a la economía. No debemos permitir que un descuido de la regulación dañe el potencial de crecimiento futuro de este segmento de servicios. Las empresas transgresoras pueden ser la manzana podrida que dañe todo el barril de oportunidades tecnológicas. No lo permitamos.