La OEA invocó la Carta Democrática para dar una respuesta a la situación política de Venezuela. La reacción llega tarde.

La democracia venezolana pereció mucho antes de la administración de Maduro. La deriva autoritaria comenzó en los mandatos del fallecido Hugo Chávez Frías.

 Los países latinoamericanos comprometidos por la diplomacia petrolera del programa Petrocaribe o por las coincidencias ideológicas con el régimen decidieron mirar para otro lado.

En el caso de Venezuela la realidad imita al arte. El poema “Cuando los nazis vinieron por los comunistas” de Martin Niemöller, atribuido a Bertold Brecht, decribe cómo el descuido conduce a la tiranía.   

Cuando Chávez decidió utilizar la unanimidad que poseía en el poder legislativo para controlar el Tribunal Supremo de Justicia, a través del nombramiento de veinte jueces comprometidos. La comunidad internacional guardó silencio

Cuando Chávez decidió reducir la libertad de expresión  mediante la aprobación de una ley que contenía penas muy duras para quienes emitieran opiniones consideradas ofensivas y que otorgaban discrecionalidad al gobierno para suspender arbitrariamente canales de televisión, emisoras de radio y sitios web. Recordamos el abusivo cierre de RCTV, el canal más antiguo. La comunidad internacional guardó silencio.

Cuando Chávez se hizo aprobar por el Congreso una Ley Habilitante que le permitiaría gobernar por decreto durante dieciocho meses sin necesidad de consultar a los legisladores. La comunidad internacional guardó silencio.

Cuando a Chávez se le ocurrió desmantelar la autoridad de la alcaldía de Caracas, ganada por la oposición, mediante la creación de un Jefe de Gobierno que usurpó toda la autoridad de la alcaldía. Antonio Ledezma, el alcalde legítimo, hizo un llamado a la OEA. La comunidad internacional guardó silencio.

Lo que hace Maduro no es muy diferente a lo que hacía su predecesor. La comunidad internacional ahora desea hablar, pero llega demasiado tarde. La degradación institucional es tan pronunciada que no queda democracia que salvar