El municipio de Constanza posee todas las cualidades necesarias para el placer, porque tiene también todas las condiciones para el trabajo. El clima, la tierra y el agua la convierten en un paraíso en la tierra. Se le conoce como la madre de las aguas, porque el setenta por ciento del agua del territorio se nutre de sus afluentes.

La bendición de su condición tan especial se está convirtiendo en una maldición. La sustentabilidad de su población y con ella la de la mayor parte del país está en peligro por la acción depredadora de productores agrícolas que devastan sus montañas.

La tala indiscriminada de miles de tareas de tierra, la perforación ilegal de pozos tubulares y la instalación de motobombas están drenando el agua de la parte alta en detrimento de los productores de la parte baja.

La importancia de la preservación de la zona es la diferencia entre la vida y la muerte de toda la población del país. El agua es vida y, precisamente, el agua es lo que se está matando en ese municipio enclavado en la Cordillera Central. Los ríos de mayor caudal, como el Yaque del Norte, el Yaque del Sur, el Yuna y Nizao nacen en esa región.

La acción depredadora iniciada por productores con capacidad económica e influencia social y política generó un círculo vicioso que incluye ahora a muchos productores que migraron a la agricultura de montaña, porque el agua represada en los reservorios disminuye el caudal que irriga el valle.

La mayor parte de las hortalizas que consumimos se producen en esa zona del país. La gran demanda de esos rubros impulsó un auge productivo para incrementar la oferta. Este crecimiento no planificado provocó la multiplicación de soluciones individuales que agredieron el medio ambiente. La negligencia de las autoridades, y muchas veces su complicidad, favorecieron la violación constante de las leyes ambientales.

La situación reclama con urgencia una intervención responsable para castigar las transgresiones y tratar de organizar el desorden. El panorama desolador que ofrecen esas montañas deforestadas y erosionadas debería ser motivación suficiete para que las autoridades actúen, La declaratoria de estado de emergencia para ese municipio no sería una exageración.