Un desarrollo sostenible no es posible sin energía sostenible. El modelo energético  ineficiente e ineficaz requiere una reigeniería radical para conseguir ser un apoyo confiable para las actividades productivas del país.

Los nostálgicos de la revolución rusa recordarán aquella frase de Lenin que prometía alcanzar el sueño socialista a través de los Soviets, más la electricidad. Lo primero fue un error fatal, pero lo segundo sigue siendo un axioma, una verdad que no necesita demostración.

Aristóteles utilizó el concepto de un primer motor inmóvil para explicar el movimiento del universo. Los practicantes de la ciencia económica, creo que sin excepción, estarán de acuerdo con que el equivalente a ese primer motor filosófico en la actividad económica es la energía.

Nuestro país no ha podido contar nunca con un sistema energético confiable. La historia de las deficiencias técnicas y los apagones es tan vieja como el sistema mismo. Los ensayos de solución produjeron mejoras marginales que se perdieron en el tiempo  y en ocasiones una madeja de intereses creados que complicaron todo.

El especialista mejor intencionado tendría muchos  inconvenientes en encontrar alguna virtud en el sistema. La industria eléctrica llegó a un nivel de colapaso tal que necesita un empujón financiero, normativo y tecnológico.

La experiencia de los últimos cincuenta años nos enseñó una lección indiscutible: el problema es tan grande que no puede ser manejado solo por el sector público. La cooperación con el sector privado es indispensable.

Los aportes en capacidad gerencial y en recursos financieros no son desdeñables. El empresario Rolando González Bunster, de mucha tradición y aportes a la industria eléctrica, respondió a una invitación hecha por el presidente Danilo Medina a los empresarios.

La corporación que dirige, InterEnergy Holdings, está en disposición de invertir doscientos millones de dólares de los seicientos millones requeridos para incorporar nuevas tecnologías para comercialización, medición inteligente, prepago y blindaje de las redes de distribución para reducir las pérdidas técnicas y no técnicas.

La oferta es un presagio de lo que podría ser una nueva esperanza para la energía.